El Final de la Era de la Iglesia, ... y Después
Anteriormente en nuestro estudio,
comenzamos a examinar el tema de adorar a la bestia (Satanás). Deberíamos
estar adorando a Dios el Creador y Salvador. En Apocalipsis 14:7, Dios declara: “...adorad
a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.
¿Qué significa adorar a alguien? La adoración está
identificada con el inclinarse delante de quien es nuestro amo. Es el
reconocerlo como el dador de todo beneficio y bendición que recibimos. Es un
reconocimiento de que El es a quien serviremos porque nuestra voluntad está
rendida a El.
¿Pero acaso no todos en las iglesias reconocen esto?
Ciertamente, cada uno conoce que Dios, el Creador del universo, es el único a
quien debemos adorar.
Desafortunadamente, una cosa es saber y otra cosa es
hacer lo que sabemos. En Apocalipsis 14:9, Dios advierte:
Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano.
¿Por qué debería Dios advertir que
no debemos adorar a la bestia o a su imagen? ¿Y qué es la imagen de la bestia?
Para responder estas preguntas debemos estar mejor
familiarizados con Apocalipsis 13. Descubriremos que el capítulo completo está
dedicado al gobierno de Satanás durante el período de la Gran Tribulación que
estamos experimentando ahora. Apocalipsis 13:1, 2, declara:
Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.
El cuadro de la bestia con siete cabezas y diez cuernos tipifica a Satanás.
Primeramente leemos de esta bestia en Apocalipsis 12:3:
También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
Hay por lo menos tres diferencias en estos dos relatos. Apocalipsis 12:3 llama a este animal un dragón. Apocalipsis 13:1,2 lo llama una bestia. Apocalipsis 12:3 dice que las cabezas están coronadas. Apocalipsis 13:1, 2, dice que los diez cuernos están coronados. Apocalipsis 12:3 nos informa que el dragón se identifica con el cielo. Apocalipsis 13:1, 2, nos dice que la bestia sale del mar. La solución a estas diferencias puede conocerse.
En primer lugar, deberíamos de bosquejar brevemente las verdades establecidas en Apocalipsis 12. Los versículos 1, 2 declaran:
Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.
La mujer son los creyentes del
Antiguo Testamento representados por María quien dio a luz a Jesús. Ellos están
vestidos de sol, es decir, están vestidos de Cristo quien es su manto de
justicia. La luna está debajo de sus pies. La luna representa la ley de Dios.
Los creyentes han venido a ser victoriosos sobre la ley en el sentido de que la
ley de Dios ya no puede mas condenarlos. La corona de doce estrellas significa
que los creyentes reinan con Cristo.
Los versículos 3 y 4 continúan:
También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.
La tercera parte representa a todos los que son creyentes. Nosotros en
Adán fuimos creados para ser perfectos. Pero cuando Satanás el dragón provocó que Eva pecara, efectivamente causó que todos los que eventualmente vendrían a ser creyentes (las estrellas del cielo), fueran echados del cielo. Este dragón (Satanás) estaba listo para matar a Jesús tan pronto naciera. Las siete cabezas están coronadas, indicando el gobierno de Satanás sobre la humanidad no salva a través de toda la historia del mundo. El versículo 5 continúa:Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.
El hijo varón, Jesús, vuelve al cielo y
la mujer (los creyentes del Nuevo Testamento), continúa bajo la protección de
Dios por 1260 días. La cifra 1260 días equivale a tres años y medio. Sin
embargo, para informarnos de que esto representa un período diferente a los
cuarenta y dos meses de Apocalipsis 11:2, Dios se refiere a esto como a 1260 días.
Este período es el mismo período establecido en Daniel 9:27 donde Dios
enfatiza que hay media semana (½ de 7) desde la cesación del sacrificio y la
ofrenda (esto ocurrió cuando Cristo fué ofrecido como el sacrificio), hasta la
abominación desoladora y la consumación (el fin del mundo). De esta manera,
los 1260 días de Apocalipsis 12:6 cubre el período total desde la cruz hasta
el fin del mundo.
Los versículos 7 al 11 de Apocalipsis 12 describen la
victoria que Cristo obtuvo sobre Satanás cuando fué a la cruz. Leemos:
Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
Miguel es Cristo quien venció a Satanás
por la sangre del Cordero (Cristo dió su vida como el Cordero del sacrificio).
El resultado fué que a Satanás le fué dado un golpe mortal, fué expulsado
del cielo. Fue atado a fin de que ya no engañara más a las naciones
(Apocalipsis 20:2,3). El fué lanzado al infierno (Apocalipsis 20:3 y 2 Pedro
2:4), es decir, fué puesto eternamente bajo la ira de Dios para que en el día
final sea lanzado en el lago de fuego (Apocalipsis 20:10).
De esta manera, aprendemos de Apocalipsis 12 que Satanás
se presenta como un dragón que gobierna sobre la humanidad no redimida a través
de toda la historia del mundo. En la cruz, él fué vencido y quedó sujeto al
infierno.
Como aprendimos anteriormente, Apocalipsis 13 habló del
gobierno de Satanás sobre todos los no salvos durante la Gran Tribulación
actual. Podemos ver las diferencias aquí entre el plan de Dios para el
Evangelio y Satanás a través del tiempo.
Al continuar nuestro estudio, miremos una vez más
Apocalipsis 14:8. Leemos:
Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
¿Qué tiene que ver Babilonia con
los versículos que hemos estado estudiando en estos capítulos? Estamos
aprendiendo que Babilonia tiene mucho que ver con los capítulos 13 y 14 de
Apocalipsis. Debemos recordar que ya en Isaías 14, Dios simbolizó a Satanás
por medio del rey de Babilonia.
Además, antes en este estudio cuando comparábamos el
juicio sobre Judá en el año 587 A.C. con la Gran Tribulación presente, el rey
de Babilonia a quien Dios usó para destruir a Judá simboliza a Satanás, a
quien Dios ha desatado para que se siente (reine) en el templo (las iglesias y
congregaciones actuales).
Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.
¿Qué significa que ella reina sobre los
reyes de la tierra? Durante la era de la iglesia, la iglesia es la representación
externa del reino de Dios sobre esta tierra. Dios ha constituido a las iglesias
en guardianas y administradoras, que están para declarar los mandatos de la
Biblia al mundo. En ese sentido la Biblia rige sobre toda la tierra.
La prueba de esta verdad será vista el Día del Juicio.
Toda persona sobre la faz de la tierra que no haya obedecido los mandatos de la
Biblia serán juzgados y hallados culpables de violar esos mandatos. De acuerdo
a las normas de la Biblia, los hallados culpables serán sentenciados a la
condenación eterna.
Sin embargo, cuando Satanás comenzó a regir dentro de
las iglesias, el Espíritu Santo no estaba en medio. Satanás llegó a ser el
gobernante. Debido a que a él se le ha permitido de parte de Dios gobernar
sobre todos los no salvos del mundo, y debido a que él es ahora el gobernante
sobre la iglesia, en ese sentido, las iglesias ahora gobiernan al mundo entero.
Por consiguiente, en ese sentido, la mujer reina sobre toda la tierra. Esto es
así
El versículo 5 de Apocalipsis 17 la describe como la madre de las rameras. Examinemos esta declaración. En el Antiguo Testamento, Israel es descrito como estando casado con Dios. Leemos en Isaías 50:1:
Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre.
En Jeremías 3:14, leemos:
Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion;
Israel como nación estaba casada con Dios, pero a causa de sus adulterios espirituales Dios se divorció de ella. Ese divorcio fué definitivo cuando Cristo estaba en la cruz y el velo del templo se rasgó. En ese momento el lugar Santísimo ya no fué santo. Por lo tanto, el templo ya no era el lugar Santo. Jerusalén ya no fue la ciudad Santa. La relación espiritual de Dios con
la nación de Israel llegó a su fin.¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.
El versículo 4 nos asegura que antes
de la salvación, nosotros estábamos casados con la ley de Dios. Por tanto,
cada vez que una persona no redimida peca, está cometiendo un acto de adulterio
espiritual contra la ley de Dios, la cual es el esposo. Por consiguiente, una
persona no salva es una ramera porque el pecado es muy común en la vida de esa
persona.
Esta triste condición está enfatizada por el lenguaje
expresado en Santiago 4:4:
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Será en el trono del Juicio cuando el
marido, la ley de Dios, pondrá su dedo acusador sobre su esposa, la persona no
salva, debido a todas las acciones pecaminosas (adúlteras) de esta persona.
Cristo el Juez dará el fallo de que la culpa de este adulterio espiritual debe
ser castigado, enviando a la esposa (la persona pecadora) a la condenación
eterna.
Volviendo a la ramera de Apocalipsis 18, ya podemos
entender por qué se le llama ramera y madre de las rameras. La mayoría de los
verdaderos creyentes ya han sido expulsados, tal como lo simbolizan los dos
testigos que fueron muertos en Apocalipsis 11:7. La iglesia o congregación
consiste principalmente de gente no salva que son adúlteros y adúlteras porque
aman al mundo más que a Cristo.
La iglesia, por tanto, espiritualmente se ha vuelto una
ramera. La iglesia es también la madre de las rameras porque está cuidando o
dando a luz a una congregación de rameras.
Este es un lenguaje muy desagradable. Sin embargo, no es
diferente al lenguaje que Dios usa cuando habla del antiguo Israel o cuando
habla de la iglesia del Nuevo Testamento en el libro de Santiago. En Ezequiel
16:24-26, Dios declara:
Te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas. En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones. Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.
Esto es sólo una muestra de la gran
cantidad de versículos registrados especialmente en Ezequiel 16 y Ezequiel 23.
Y recordemos Santiago 4:4, donde Dios habla de aquellos en la iglesia del Nuevo
Testamento que quieren ser amigos del mundo como adúlteras y adúlteros.
Podríamos recordar que Ezequiel profetizó durante los
últimos seis años antes de que Judá fuera destruida por los Babilonios en el
año 587 A.C. Anteriormente en nuestro estudio, aprendimos que esta destrucción
simbolizó y anticipó la destrucción de las iglesias y congregaciones durante
el período de la Gran Tribulación actual. Por lo tanto, debemos asumir que el
lenguaje desagradable de Ezequiel 16 y Ezequiel 23 está también hablando de
las iglesias y congregaciones de nuestros días.
Debería advertirse de que esta ramera es llamada “un misterio:
Babilonia”. ¿Por qué es llamada un misterio, Babilonia? Cuando estudiamos la palabra “misterio” como se usa en la Biblia, encontramos que se usa en conexión con una verdad que ha estado escondida de la humanidad y puede ser entendida apropiadamente sólo por los creyentes verdaderos cuyos ojos espirituales han sido abiertos por el Espíritu Santo.Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
Y en Efesios 3:4-6 Dios declara:
Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio
En estos versículos y en otros,
aprendemos que el Evangelio es un misterio a los no salvos. Solamente cuando
Dios da ojos espirituales a un individuo la verdad ya no será más un misterio,
pero solamente un remanente oirá el Evangelio con oídos espirituales que
solamente Dios puede dar. Esa es la razón por qué muchas personas están bajo
el oír del Evangelio, pero el Evangelio permanece siendo un misterio para
ellos.
Verdaderamente, un individuo puede tener conocimiento
intelectual del Evangelio. Pero si ese conocimiento no está en su corazón, de
manera que él sienta un deseo intenso de ser obediente a la Biblia, lo cual es
exigido por este conocimiento, el Evangelio continuará siendo un misterio para
él. Esta es la razón por qué la ramera de Apocalipsis 17 es llamada un
misterio, Babilonia. Habrá quienes no entenderán que esta ramera Babilonia es
la iglesia corporal externa actual. Habrá otros que entenderán esto
Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas
Para cualquiera que no toma acción decisiva para salir de la iglesia corporal externa, todo este asunto será aún un misterio. Esto es cierto, así como la salvación permanece siendo un misterio para cualquiera que realmente no ha sido salvo.
Antes que continuemos examinando esta
ramera Babilonia, debemos mirar más de cerca a la bestia sobre la cual ella está
sentada. Leemos en Apocalipsis 17:3 que la mujer estaba sentada sobre una bestia
de color escarlata.
Cuando Jesús entró a Jerusalén, precisamente antes de
que fuera crucificado, El se sentó sobre un par de asnos. Espiritualmente,
puede mostrarse que estos asnos representan a las personas no salvas que El vino
a salvar. Sentándose sobre ellos, desde el punto de vista espiritual, indica
que El tiene el dominio sobre ellos.
De igual manera, podemos entender el hecho de que la
mujer se sienta sobre la bestia, y espiritualmente, esto indica que ella tiene
dominio sobre la bestia. Esta es la mentira que Satanás quiere que creamos
puesto que él es el padre de las mentiras. Es significativo hoy que las
iglesias que muestran muy claramente que se hallan bajo el dominio de Satanás,
pues se presentan con sus señales y prodigios, etcétera, son las mismas
iglesias que más estridentemente declaran que han conquistado y que están
conquistando a Satanás. Esto es parte del gran engaño que ha venido a formar
parte de la Babilonia espiritual actual.
Anteriormente mirábamos Apocalipsis 17:18 que declara
que la mujer reina sobre los reyes de la tierra. Sin embargo, debemos tener en
mente que es Satanás quien reina sobre la mujer (las iglesias y
congregaciones), así que efectivamente Satanás es el gobernante. Recuerde que
II Tesalonicenses 2:3 declara que el hombre de pecado (Satanás) se sienta
(gobierna) en el templo (las iglesias y congregaciones).
Mirando más de cerca a esta bestia, la
cual es una representación de Satanás, nos damos cuenta en base a Apocalipsis
17:8 que “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del
abismo e ir a perdición”. A la luz de la Biblia, podemos entender
esto.
Desde la caída del hombre en el Jardín del Edén,
Satanás ha reinado sobre la humanidad con gran libertad, e incluso a él le fue
permitido estar en el cielo. Sin embargo, en la cruz le fué dado un golpe
mortal por medio de la victoria de Cristo sobre él. En ese sentido Satanás
“no es”. El subió del abismo cuando Cristo lo desató para facilitar el
plan de Dios para traer juicio sobre las iglesias durante el período de la Gran
Tribulación. El irá a perdición cuando Cristo venga en el último día y lo
arroje al lago de fuego.
Pero la Biblia explica además que las siete cabezas son
siete montes. Los montes en la Biblia frecuentemente significan reinos. Esto es
lo que se tiene en mente en esta referencia porque el versículo 10 se refiere a
siete reyes. Estos siete reinos o reyes se refieren al gobierno de Satanás a
través de toda la historia del mundo. Esto se identifica con Apocalipsis 12:3
el cual habla del dragón escarlata “...que tenía siete cabezas y diez
cuernos,y en sus cabezas siete diademas”.
Al tiempo cuando el libro de Apocalipsis se estaba
escribiendo, más de cinco séptimos del gobierno de Satanás sobre el mundo habían
ya pasado. El mundo tenía cerca de 11,000 años de edad. Y continuaría unos
2,000 años más. Cinco séptimos de 13,000 años es igual a 9,300 años
aproximadamente. Ese tiempo ya ha pasado (cinco séptimos ya pasaron). Seis séptimos
de 13,000 años es igual a 11,140 años. Por lo tanto, el tiempo cuando esto fué
escrito estaba cercano al tiempo del reino de Satanás como séptimo rey.
Pero durante la Gran Tribulación, el reino de Satanás
está representado por los diez cuernos. Leemos en Apocalipsis 17:12:
Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.
Esto coincide con el lenguaje de Apocalipsis 13:1. Recuerde que en Apocalipsis 13:1 la bestia que sale del mar es el dominio total de Satanás en el mundo durante la Gran Tribulación. Esa es la razón por qué Apocalipsis 17:11 habla de la bestia como el octavo. Es decir, aunque la Gran Tribulación estará enfocada en los diez cuernos, todavía es el reino de Satanás el que está ocurriendo. Esto concuerda con Apocalipsis 17:13 donde Dios declara:
Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.
En el versículo 12 leemos que estos diez reyes o cuernos reinarán “una hora”. Descubriremos que esta frase se identifica con la duración de la Gran Tribulación. Tenemos que enfocar nuestra atención sobre esta frase.
Cuando estudiamos la Biblia
cuidadosamente, descubrimos que Dios habla del Día del Juicio como un día o
como una hora. Parece que las dos palabras “día” y “hora” están
hablando del mismo evento, el tiempo que Dios viene a juzgar al mundo (Mateo
24:36, 42, 44, II Tesalonicenses 1:10, I Tesalonicenses 5:2, etcétera).
Sin embargo, la Biblia usa la frase “un día” o
“una hora” solamente en pocos lugares. Todos parecen relacionarse de alguna
manera a la Gran Tribulación. En Apocalipsis 17:12 ya hemos visto que este es
el período durante el cual los diez cuernos están gobernando. En Apocalipsis
18 Dios habla de la destrucción de Babilonia. Recuerde que aprendimos que
Babilonia representa las iglesias y congregaciones que han caído bajo el juicio
de Dios durante la Gran Tribulación. En tres versículos hallamos que este
tiempo se refería a “un día” o “una hora”. Los versículos son
Apocalipsis 18:8, 10, 17 en los cuales Dios declara:
Por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.... parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio!... Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas. Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos.
Significativamente, Dios usa la misma
frase “una hora” en Mateo 20:12 en conexión con el hombre que recibió el
salario de un día completo por una hora de trabajo. El único otro lugar donde
se halla esto es en conexión con el sufrimiento de Jesús en Getsemaní donde
El pregunta a Pedro, quien junto con otros dos apóstoles habían entrado con El
al jardín: “¿No has podido velar una hora?” (Marcos 14:37,
Mateo 26:40).
¿Cuál es el significado espiritual de la frase “una
hora” o “un día”? El marco de su uso en Apocalipsis 17 y 18 es la del período
completo de la Gran Tribulación. De esto podemos estar seguros porque en
Apocalipsis 17:12 los diez cuernos reciben poder por una hora. Debemos entender
de Apocalipsis 13 que los diez cuernos reinan como la bestia que sale del mar y
como la bestia o falso profeta que sale de la tierra.
Cuando entendemos esto recibimos una idea fresca
concerniente a los obreros que recibieron el salario de un día completo por una
hora de trabajo en la viña. Ellos simbolizan a las últimas personas que serán
salvas. Estas son salvas durante el período de “una hora”, es decir, son
salvos durante la Gran Tribulación. En Mateo 20 Jesús se refiere a ellos como
a los últimos que serán primeros (Mateo 20:16).
¿Pero qué del uso de la frase
“una hora” en conexión con los sufrimientos de Cristo en Getsemaní? En esa
situación, Pedro es un cuadro del cuerpo de creyentes que no están velando. A
él le fué dicho “Velad y orad, para que no entréis en tentación”
(Mateo 26:41). La ocasión fue el día del Juicio. En este día del Juicio, la
ira de Dios estaba siendo vertida sobre Jesús. Pedro, representando a los
creyentes, está dormido. Unas horas después, él estaba negando a su Señor.
El no había estado velando.
Este reporte está señalando hacia otro Día del
Juicio, aquél que comienza con el juicio sobre las iglesias y congregaciones.
En Getsemaní, Jesús le dijo a Pedro que velara por una hora. El período de la
Gran Tribulación es también una hora. Por lo tanto, nosotros también somos
amonestados a velar.
Apocalipsis 16:15 advierte:
He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, ...
Y Marcos 13:35 advierte:
Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa...
Muchos otros versículos de naturaleza similar pueden
citarse.
En un sentido, debemos siempre estar listos para la
venida de Cristo porque la muerte física es efectivamente el fin del mundo para
quienes mueren. Y, puesto que nadie tiene garantía de que estará vivo mañana,
debemos estar listos ahora mismo.
Sin embargo, cuando llegamos al tiempo que en la
historia es llamado “una hora” o “un día”, lo cual se identifica
totalmente con el período de la Gran Tribulación, entonces la amonestación de
“velar” toma un significado mucho más grande.
Por ejemplo, si estamos jóvenes y saludables,
normalmente podemos
De esta manera, el término “un día”
o “una hora”, como se usa en Apocalipsis 17 y 18, es una advertencia más a
este mundo, el cual está ahora en el tiempo de la Gran Tribulación, de que será
mejor que sepa que el tiempo está sumamente cercano a la hora cuando el mundo
entero habrá de enfrentarse con El, el Juez de toda la tierra. Más inquietante
aún, es el tiempo cuando el juicio ya ha comenzado. De manera tan cierta como
Jesús estaba ya experimentando juicio durante “una hora” en el Jardín de
Getsemaní, así también el juicio definitivo de Dios del fin del mundo ya ha
comenzado.
Esta información que indica que la frase “una hora”
es el período completo de la Gran Tribulación también arroja luz sobre
Apocalipsis 8:1, donde leemos:
Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.
Recuerde que ya aprendimos antes que
durante la era del Nuevo Testamento hay lluvia primera o temprana y la lluvia
tardía. Recuerde que aprendimos que la lluvia temprana se identifica con la era
de la iglesia durante la cual los primeros frutos son traídos. Entonces cuando
el trabajo de las iglesias haya sido terminado, los dos testigos son muertos.
Aprendimos que la muerte de los dos testigos coincide con el comienzo de la Gran
Tribulación. Este tiempo coincide con el retiro del Espíritu Santo de en medio
de las iglesias y el comienzo del reino de Satanás (los diez cuernos) en las
iglesias.
Sin embargo, después de tres días y medio (un tiempo
llamado también 42 meses), los dos testigos se ponen de pie y continúan
testificando. Es decir, después de un período de gran sequía espiritual, el
Evangelio otra vez volverá al mundo. Ese período de sequía espiritual es el
“como por media hora” de Apocalipsis 8:1. Es la primera parte del período
de la Gran Tribulación que coincide con los 2,300 tardes y mañanas de Daniel
8, los tres días y medio de Apocalipsis 11, y los 42 meses de Apocalipsis 11.
Desafortunadamente, esta terrible condición en las
iglesias y congregaciones continuará hasta el fin del mundo. Sin embargo, la
llegada de
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
Los días de la Gran Tribulación son
acortados en el sentido de que durante la última parte de la Gran Tribulación,
Dios está enviando la lluvia tardía de manera que una gran multitud que
ninguno puede contar será salva.
Volviendo a Apocalipsis 17:16, 17, leemos:
Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.
En estos versículos, Dios está
declarando Su plan y metodología por el cual El trae el juicio sobre las
iglesias en donde abunda el adulterio espiritual. Dios ha retirado su preocupación
amorosa por la seguridad y alimentación de las iglesias. En lugar de esto, El
ha enviado sobre los miembros de las iglesias un poder engañoso (II
Tesalonicenses 2:11), para que crean a la mentira. Así, Dios ha puesto en sus
corazones el cumplir Su voluntad y estar de acuerdo y dar su reino a la bestia.
Estas son palabras terribles. Hacen eco de la verdad de
que el Espíritu Santo ya no está obrando mas en las iglesias. En vez de esto,
es el plan de Dios que los ciegos sigan a sus líderes ciegos y sean llevados a
una mayor sujeción a Satanás que ahora es quien gobierna en las iglesias.
Debido a que Dios les ha dado un poder engañoso (II
Tesalonicenses 2:11), ellos no ven su peligro. No se dan cuenta cuán seriamente
pecaminosa se ha vuelto su situación. Solamente los verdaderos creyentes que
están vigilando, que están en guardia, se darán cuenta del estado real de las
cosas que existe dentro de las iglesias y se saldrán de las iglesias, tal como
Cristo lo ha mandado.
Los diez cuernos (Satanás) harán desoladas las
iglesias y las harán más
Y no escaparás tú de su mano, sino que ciertamente serás apresado, y en su mano serás entregado; y tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia, y te hablará boca a boca, y en Babilonia entrarás.
Debemos recordar que el fin de las
iglesias se compara y es anticipada por la destrucción de Jerusalén en el año
587 A.C.
Sin embargo, no fué Satanás quien pronunció el juicio
sobre Jerusalén o sobre las iglesias. El, como rey de Babilonia en el año 587
A.C., y como Satanás mismo en la actualidad, es el medio por el cual Dios está
trayendo juicio. Esto puede ser visto claramente por la declaración de
Apocalipsis 18:8:
Por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.
Con Satanás viniendo a ser el
gobernante en las iglesias, Dios está mostrando que es el juicio de Dios el que
está sobre las iglesias. Y el juicio se identifica con el fuego porque Dios es
fuego consumidor (Hebreos 12:29). Así, el gobierno de Satanás en las iglesias
indica que ellos han quedado bajo el juicio de Dios.
Al continuar examinando el lenguaje Bíblico
concerniente a Babilonia, leemos en Apocalipsis 18:2:
Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.
En el versículo 8 de Apocalipsis 14, la mujer que es Babilonia es llamada gran ciudad. La gran ciudad, Babilonia la grande, está enfatizando que esta fué la representación externa del gran reino, el reino de Dios. En Apocalipsis 21:10 Dios habla del reino eterno como la “gran ciudad santa de Jerusalén”. Sin embargo, en Apocalipsis 17 y 18, es llamada la gran ciudad de Babilonia. Esta representación externa del reino de Dios se ha convertido en ramera.
Leemos que Babilonia ha caído
(Apocalipsis 14:8, 18:2). ¿De dónde y hacia dónde ha caído? Recuerde que las
iglesias, durante la época de la iglesia, representaban el reino de Dios.
Fueron las entidades más importantes sobre la tierra que se relacionaban con el
Dios de los cielos. No existía nada más en el mundo entero que fuera tenido en
la alta estima que Dios tenía hacia ellas.
Pero ahora ellas han caído. Apocalipsis 18:2 describe
cuán bajo ha caído. Ella “se ha hecho habitación de demonios y
guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y
aborrecible”.
Este lenguaje enfatiza el hecho de que ella se ha vuelto
totalmente identificada con Satanás y está bajo la ira de Dios. Es similar en
su significado con Mateo 24:15: “Por tanto, cuando veáis en el lugar
santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel...”
Ella ha caído de ser el vaso escogido de Dios para llevar el Evangelio al
mundo, a ser ahora identificada totalmente con Satanás.
Al continuar en Apocalipsis 18, llegamos al versículo
3, donde la Biblia registra:
Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.
Satanás es, por supuesto, el furioso
y encarnizado enemigo de Cristo. Los creyentes son el cuerpo de Cristo. A través
de toda la era de la iglesia, ordinariamente, ellos se encontraban dentro de las
iglesias y las congregaciones. El expresa su ira provocando que los no salvos en
las iglesias cometan fornicación espiritual.
Viene a nuestra mente el intento de Satanás de destruir
a Israel precisamente antes de que cruzaran el río Jordán hacia la tierra
prometida. Leemos en Números 25:1-3:
Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.
Como hemos aprendido, siempre que una iglesia enseña una doctrina que no va de acuerdo con la Biblia, está cayendo en prostitución espiritual. Esta es la clase de acción en la cual se goza Satanás. Y cuando el Espíritu Santo ya no está más funcionando en las iglesias, la oportunidad de Satanás para fomentar estas acciones adúlteras se aumenta en gran manera.
Cuando consideramos Apocalipsis 18:3,
leemos que “los reyes de la tierra han fornicado con ella (la
ramera)”. Debemos mirar la frase “reyes de la tierra”. Cuando
estudiamos cuidadosamente la Biblia, la palabra “reyes” se usa de cuatro
maneras. El primer uso de la palabra “reyes” señala hacia nuestro Señor
Jesucristo. El es el Rey de reyes y Señor de señores.
El segundo uso señala hacia Satanás cuando él, por
ejemplo, es descrito usando la ilustración de los diez cuernos coronados como
diez reyes (Apocalipsis 17:12).
El tercero es el uso que Dios hace de la palabra
“reyes” cuando habla de gobernantes seculares o políticos del mundo. Esto
incluye a los reyes que gobernaron en el Antiguo Testamento así como los del
Nuevo Testamento tales como el rey Agripa. A ellos se refiere, por ejemplo,
Apocalipsis 6:15, donde leemos:
Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes.
El cuarto uso de la palabra “reyes” está en conexión con los verdaderos creyentes, como leemos en Apocalipsis 5:10:
Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Se tiene en mente a los creyentes, por ejemplo, en Apocalipsis 1:5, donde leemos:
Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.
Volviendo ahora a Apocalipsis 17 y Apocalipsis 18, leemos acerca de los
reyes de la tierra tres veces en estos capítulos. ¿Quiénes son estos reyes? ¿Son gobernantes políticos o son los verdaderos creyentes o son los miembros no salvos de la iglesia?Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.
Debemos notar en este versículo que
la acción de cometer fornicación está en tiempo pasado. Por tanto, debe estar
hablando de creyentes verdaderos quienes en el pasado, mientras eran miembros de
la iglesia visible, cometieron fornicación. Esto se debe a que estaban
confiando en doctrinas que se les enseñó de parte de su iglesia. Si alguna de
aquellas doctrinas eran contrarias a la Biblia esto hizo que esos verdaderos
creyentes cometieran fornicación espiritual. Por supuesto, desde el punto de
vista de Dios, ellos seguían siendo la novia purísima de Cristo porque todos
sus pecados habían sido cubiertos por la sangre de Cristo. Al dejar ellos la
iglesia y ya no se les exige que estén bajo su autoridad, esa fornicación
espiritual puede llegar a su fin. No hay posibilidad de que este versículo esté
hablando de reyes políticos o seculares de la tierra. Esto se debe a que su
fornicación espiritual continúa sin importar lo que sucede a las iglesias.
En el mismo versículo, Dios describe a otros en la
iglesia (Babilonia) que son culpables de embriaguez espiritual. Ellos se
identifican muy estrechamente con aquellos de quienes leemos en Isaías 28:7:
Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.
La segunda cita donde leemos la frase “reyes de la tierra” es Apocalipsis 17:18, que dice:
Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.
En este versículo Babilonia, la cual había
sido la Jerusalén espiritual, es llamada la gran ciudad que reina sobre los
reyes de la tierra. En Apocalipsis 21:10, la iglesia eterna es llamada la gran
ciudad. Jerusalén es la gran ciudad porque es la ciudad de Dios. En esta
tierra, es la representación externa del reino de Dios. No existe reino que sea
más grande que el reino de Dios. Por tanto, es un honor tremendo para las
iglesias y congregaciones representar al reino de Dios. Esta es la ciudad a la
que a través de toda la era de la iglesia le ha sido dada la supervisión
espiritual de los creyentes, quienes en este versículo son llamados los reyes
de la tierra.
Es cierto, desde luego, que la Biblia es el libro de la
ley de Dios que rige sobre toda persona en el mundo. Esto se prueba por el hecho
de que en el último día, todos y cada uno de los individuos que no han sido
salvos deberán responder las acusaciones de la ley de Dios. Por cuanto la
iglesia visible ha sido mandada por Dios a declarar fielmente la ley de Dios (la
Biblia) al mundo, por tanto, en ese sentido, ella reina sobre todos los reyes
seculares y políticos de la tierra.
¿Pero quiénes son estos reyes a que se refiere la
Biblia en este versículo? Fijémonos que el verbo “que reina” está en
tiempo presente. Eso significa que es un reino que continúa. Sabemos, por
tanto, que no puede referirse a los creyentes que han sido sacados de las
iglesias. Los reyes que son los verdaderos creyentes ya no están bajo el
gobierno de la iglesia una vez que han salido de la iglesia. Por consiguiente,
los reyes que se tienen en mente en esta cita tienen que ser los reyes políticos.
¿Pero acaso Babilonia, la cual había sido la Jerusalén
espiritual, gobierna sobre los reyes seculares o políticos? ¡Claro que sí!
Satanás es el gobernante en las iglesias que se han vuelto Babilonia. Pero como
aprendimos anteriormente en nuestro estudio, él es también el gobernante
espiritual de todos los no salvos del mundo. A él le ha sido dada esta
autoridad por Cristo quien es, desde luego, el Rey de reyes y Señor de señores.
El gobierno de Satanás sobre todos los no salvos del
mundo entero es enfatizado por Apocalipsis 17:15, que declara:
Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.
Sólo cuando venimos a ser salvos somos trasladados del dominio de las tinieblas (el reino de Satanás) al reino del Señor Jesucristo.
La tercera cita de la frase “reyes de la tierra” es dada en Apocalipsis 18:3, donde leemos:
Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.
Otra vez, el verbo “han
fornicado” está en tiempo pasado. Por lo tanto, los reyes a que esto se
refiere tienen que ser los verdaderos creyentes que fueron en algún tiempo
miembros de las iglesias y por lo tanto susceptibles a la fornicación
espiritual a causa de las doctrinas erróneas sostenidas por sus iglesias.
Por otra parte, este versículo comienza con la
declaración “todas las naciones han bebido del vino de su furor de su
fornicación”. El verbo “han bebido” está en tiempo pasado perfecto. Esto
indica que la acción fué completada en el pasado. De esta manera, podemos
saber que esta declaración tiene que referirse al éxito de Satanás en vencer
a la humanidad en el Jardín del Edén. En ese momento, toda la raza humana se
convirtió en fornicaria pues ellos comenzaron a desobedecer a su marido, la ley
de Dios. Romanos 7:1-4 nos asegura que la humanidad no salva está casada con la
ley de Dios.
Más adelante en nuestro estudio, examinaremos la última
frase en este versículo, el cual discute los mercaderes de la tierra.
Volviendo a la frase “reyes de la tierra”, la
encontramos una vez más. Está registrada en Apocalipsis 18:9. Allí leemos:
Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio.
Una vez más hallamos que los verbos “han fornicado” y “vivido” están en tiempo pasado. Por lo tanto, otra vez, podemos saber que estos reyes representan a los verdaderos creyentes quienes antes de ser sacados de las iglesias o antes de que obedecieran el mandato de Dios de dejar las iglesias habían cometido fornicación espiritual.
Para resumir la enseñanza de la Biblia concerniente a los reyes de la tierra, podemos establecer estos principios:| 1. | Los únicos reyes presentes en las iglesias y congregaciones son los creyentes verdaderos. Cualquier otra referencia a los reyes de la tierra tiene que referirse a los reyes políticos o gobernantes del mundo. |
| 2. | Cuando estos creyentes verdaderos sostienen doctrinas enseñadas a ellos por su iglesia pero que son contrarias a la Palabra de Dios, ellos están cometiendo fornicación espiritual. |
| 3. | Ellos no continúan en esta fornicación espiritual porque son sacados u obedecen el mandato de Dios de dejar las iglesias. La verdad es que ellos pueden ser sacados porque rehusan continuar en fornicación espiritual. |
| 4. | Satanás, que reina en las iglesias durante la Gran Tribulación, es el mismo que ha causado que toda la raza humana beba del vino de su fornicación (sus falsos evangelios) desde el mismo principio, cuando la serpiente tentó a Eva a pecar. |
| 5. | Satanás, que reina en las iglesias, también reina sobre los no salvos en todo el mundo. |
Al seguir en nuestro estudio tenemos que
examinar la última frase de Apocalipsis 18:3, que declara: “y los
mercaderes de la tierra se han (fueron) enriquecido de la potencia de sus
deleites”.
En primer lugar, el verbo “se han” debería estar
en tiempo pasado, “fueron”. Estos mercaderes, por tanto, son como los
reyes de la tierra que habían cometido fornicación en el pasado. Pero más
tarde ya no se están enriqueciendo de la potencia de sus deleites. ¿Cómo
debemos entender esto? ¿A quiénes representan estos mercaderes?
Anteriormente nos dimos cuenta que Dios describe la
proclamación del Evangelio con la actividad mercantil. Cristo es representado
como un mercader en la parábola de Mateo 13:45. Por lo tanto, sospechamos
inmediatamente que los mercaderes en Apocalipsis 18:3 son los creyentes
verdaderos quienes han estado muy activos llevando el Evangelio en las
iglesias y congregaciones.
¿Pero qué significa que se han enriquecido de la
potencia de sus deleites? Primero, reconozcamos que la palabra “rico” se
identifica con la situación de los creyentes verdaderos. Por ejemplo, en II
Corintios 9:11, leemos:
Para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.
Y Efesios 3:8 declara:
A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.
Y en II Corintios 8:9 está otro ejemplo:
Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.
Obviamente, cuando venimos a ser
salvos nos volvemos ricos más allá de nuestra más loca imaginación. Sólo
piense, llegamos a ser coherederos con el Señor Jesucristo. Nos convertimos en
herederos de los nuevos cielos y nueva tierra, etcétera.
¿Pero qué de la palabra “deleites”? Es una palabra
Griega que significa lujo. Por cierto, el Evangelio es extremadamente lujoso
espiritualmente. Sólo piense, el verdadero creyente ha sido adoptado como hijo
de Dios. El pago por todos y cada uno de sus pecados ha sido hecho. El vive la
vida sabiendo que Dios nunca lo dejará, ni lo desamparará. En cualquier
momento él puede entrar al salón del trono de Dios para hablar con su Padre
celestial. El tiene la Biblia para guiarlo en todos sus pensamientos y acciones.
Ciertamente estos son lujos de la más alta magnitud.
En la frase que estamos examinando, la palabra original
del Griego ha sido muy apropiamente traducida al Español como “potencia” o
“fortaleza”. Todas estos deleites magníficos que disfruta el creyente
verdadero le dan fortaleza y valor para continuar fielmente como mercader
llevando el Evangelio. Estos deleites maravillosos y lujosos bajo el obrar del
Espíritu Santo capacitaron a las iglesias y congregaciones para continuar la
tarea de llevar el Evangelio a todo el mundo.
Mientras estamos hablando de los mercaderes en
Apocalipsis 18:3, deberíamos continuar examinando los otros versículos de
Apocalipsis 18, que exponen las actividades de estos mercaderes. Apocalipsis
18:11 declara:
Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías.
Recuerde que los mercaderes representan
a los creyentes verdaderos cuando, a nombre de las iglesias, ellos llevan el
Evangelio al mundo. A las iglesias se les había dado esta responsabilidad.
Pero al comienzo de la Gran Tribulación, las iglesias ya no eran usadas por
Dios para evangelizar al mundo. El candelero ha sido quitado. Los dos testigos
han sido muertos. Hemos aprendido que la muerte de los dos testigos coincide
con el comienzo de la Gran Tribulación. Nos daremos cuenta de que este tiempo
también coincide con el lenguaje del Antiguo Testamento que enseña que los
barcos de Tarsis fueron destruidos. Examinemos brevemente estos barcos.
En el Antiguo Testamento, Dios da cuadros o retratos
de la verdad Nuevo Testamentaria. Esto incluye el concepto de que la
proclamación del Evangelio es como negociar bienes. Recuerde que antes en
nuestro estudio mirábamos en Isaías 55 y Proverbios 31 donde Dios habla de
la actividad de llevar el Evangelio como si fuera mercancía. Recuerde que en
Mateo 13:45, 46, Cristo es referido como un mercader que vendió todo lo que
tenía para comprar una perla.
En el Antiguo Testamento, Dios hace referencia a Tiro
y a Sidón. Estos eran puertos marítimos localizados precisamente en las
afueras de Israel. Desde estos puertos, los barcos mercantes salían hacia
todo el mundo conocido para traer oro, plata, piedras preciosas, y toda clase
de mercancías valiosas a Jerusalén. Los barcos que cargaban estos bienes
eran llamados naves de Tarsis, posiblemente porque Tarsis era un puerto
importante en la lejana costa del Mar Mediterráneo. Desde este puerto
mercantil, quizás mucha de la mercancía era cargada en los barcos que traían
mercancía a Tiro y a Sidón para entregarse en Jerusalén.
Como sea, Tiro y Sidón son mencionados
particularmente en Ezequiel 26 hasta Ezequiel 28 como un cuadro de la iglesia
del Nuevo Testamento que lleva el Evangelio a todo el mundo. El oro y otras
cargas valiosas que vienen a Jerusalén por medio de estas naves son los
creyentes que son llevados dentro del reino de Dios.
Ezequiel 27:25 declara:
Las naves de Tarsis eran como tus caravanas que traían tus mercancías; así llegaste a ser opulenta, te multiplicaste en gran manera en medio de los mares.
Pero los versículos siguientes, Ezequiel 27:26, 27 nos informan:
En muchas aguas te engolfaron tus remeros; viento solano te quebrantó en medio de los mares. Tus riquezas, tus mercaderías, tu tráfico, tus remeros, tus pilotos, tus calafateadores y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compañía que en medio de ti se halla, caerán en medio de los mares el día de tu caída.
Pero luego la Biblia dice en los versículos 29 al 31:
Descenderán de sus naves todos los que toman remo; remeros y todos los pilotos del mar se quedarán en tierra, y harán oír su voz sobre ti, y gritarán amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, y se revolcarán en ceniza. Se raerán por ti los cabellos, se ceñirán de cilicio, y endecharán por ti endechas amargas, con amargura del alma.
Fíjese en el lenguaje similar a aquel que leemos en Apocalipsis 18:11,12:
Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías; mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol.
En Apocalipsis 18:15 a 17, Dios dice:
Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando, y diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas. Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos.
Estos mercaderes son los creyentes verdaderos, quienes habían estado activos durante la era de la iglesia trayendo el mensaje del Evangelio. Ellos habían llegado a ser ricos en bendiciones espirituales al entablar esta actividad en obediencia al mandato de Dios de enviar el Evangelio a todo el mundo.
Pero al comienzo de la Gran Tribulación,
Dios quitó el candelero de las iglesias. Ya no tenían ellas un Evangelio que
Dios pudiera bendecir al ser predicado en las iglesias. Esto se debió a que el
Espíritu Santo de Dios ya no estaba aplicando el Evangelio a los corazones de
las personas para salvarlas. Realmente, los navíos de Tarsis habían sido
destruidos. Aquellos verdaderos creyentes que tenían gran interés en proclamar
el Evangelio son echados o abandonan sus iglesias en obediencia al mandato de
salir de Babilonia. Sin embargo lloran y se lamentan porque son testigos de la
realidad terrible de que Dios ha comenzado a derramar juicio sobre las iglesias.
A propósito, mientras consideramos a Tiro y Sidón como
un retrato de las iglesias del Nuevo Testamento, podríamos notar una declaración
solemne en Ezequiel 28:2. Allí Dios declara:
Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios.
Este versículo resume la razón de
por qué las iglesias han caído bajo el juicio de Dios. El príncipe de Tiro
simboliza a los gobernantes espirituales en las iglesias. Ellos son siervos
humildes de Dios predicando solamente lo que la Biblia enseña. Sin embargo,
cualquier doctrina enseñada por las iglesias que no va de acuerdo con la
Biblia, pero aún así es enseñada como verdad Bíblica pone al predicador en
la posición de ser Dios. Por ejemplo, cuando alguna doctrina es probada por su
fidelidad a la Confesión, en lugar de probar su fidelidad a la Biblia, los teólogos
de la iglesia están tomando el lugar de Dios. O, por ejemplo, si la iglesia
enseña que puede haber divorcio por cualquier razón, entonces los gobernantes
espirituales de la iglesia han tomado el lugar de Dios. Ellos se están sentando
(gobernando) en el asiento(el trono) de Dios.
Con razón entonces Dios declara en Ezequiel 28, versículos
6 al 8:
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios, por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu esplendor. Al sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares.
Al seguir nuestro examen de Apocalipsis 18, tenemos que ver más cuidadosamente el siguiente versículo, Apocalipsis 18:4:
Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.
Uno podría preguntarse cómo
aquellos que se quedan en las iglesias reciben sus plagas. ¿Cómo caen bajo el
juicio de Dios siendo verdaderos creyentes?
En primer lugar, debemos recordar que a los verdaderos
creyentes se les fue dado una nueva alma resucitada al momento cuando fueron
salvos. En su nueva alma resucitada, nunca querrán pecar. Por lo tanto, ellos
tienen un gran deseo de obedecer los mandamientos de Dios. Por consiguiente, el
mandato de Dios de salir de Babilonia los impactará grandemente.
Si ellos insisten en permanecer dentro de las iglesias,
será mejor que se hagan la justa y necesaria pregunta: “¿Soy en realidad un
hijo de Dios?¿Es cierto realmente que Cristo es mi Salvador y Señor?”. Un
pastor que se queda en la iglesia debería preguntarse a sí mismo con seriedad,
“¿Es posible que yo lleve la marca de la bestia dado el hecho de que continúo
´comprando y vendiendo´ (trayendo el Evangelio) dentro de la iglesia?”.
Estas no son preguntas vanas. Dichas preguntas deben ser
hechas por quienes insisten en permanecer en su iglesia. Un juicio que vendrá
es que Dios enviará un poder engañoso sobre ellos, para que crean a la mentira
(2 Tesalonicenses 2:11). Otro juicio que vendrá sobre ellos es que sus hijos y
cualquier miembro de sus familias que no sea salvo no tendrán la posibilidad de
llegar a ser salvos en tanto que permanezcan en la iglesia. Esto se debe a que
el Espíritu Santo ya no está allí. Estarán en una situación donde quizá
haya pan y agua (el verdadero Evangelio), pero habrá escasez de oír la Palabra
de Dios. Estarán en una situación en la que Dios dice:
Estamos dándonos cuenta de que existen dos cambios mayores en el plan del Evangelio de Dios para el mundo. El primero es el cambio del Israel Antiguo Testamentario a la era de la iglesia Nuevo Testamentaria. Desde que Israel salió de Egipto en el año 1447 A.C. hasta que Cristo se levantó del sepulcro en el año 33 D.C., la nación de Israel era la congregación con la cual la mayoría de los creyentes se identificaba. El templo en Jerusalén y las sinagogas localizadas en varias ciudades de Israel eran las casas de adoración en las cuales se reunían los creyentes Bíblicos.Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. (Hechos 28:26).
Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.
Era una luna
nueva especialmente importante (el primer día de un mes Judío) porque era
durante el mes séptimo cuando el Jubileo era observado (décimo día) y la
fiesta de la reunión se identifica con la cosecha final la cual estamos dándonos
cuenta que también se identifica con la lluvia tardía.
El cambio de la era de la sinagoga y del templo hacia la
era de la iglesia del Nuevo Testamento fue, como ya hemos aprendido, resistido
grandemente por los gobernantes religiosos. Ya durante los tres años y medio
del ministerio de Jesús, los Fariseos, los Saduceos, y los sacerdotes deseaban
la muerte de Jesús. Luego que la era de la iglesia comenzó, Pablo y los otros
misioneros que estaban activos, comúnmente experimentaron gran oposición de
las sinagogas. Pablo fue apedreado y dejado por muerto. Fué azotado con vara
varias veces.
La sinagoga en Berea fue la excepción de la regla en
que “...recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día
las Escrituras para ver si estas cosas eran así”. (Hechos 17:11-15).
Sin embargo, aún en esta sinagoga, llegado el momento surgió resistencia hacia
la iglesia. Leemos en Hechos 17:13:
Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes.
También
sabemos que por lo menos dos de los Fariseos, Nicodemo y Saulo de Tarso, y un
consejero honorable, José de Arimatea (Marcos 15:43) llegaron a ser creyentes.
También leemos que una gran compañía de sacerdotes fueron obedientes a la fe
(Hechos 6:7). Pero fuera de estas referencias, no
sabemos de más líderes del templo o de las sinagogas que se convirtieran.
También sabemos que desde esa época hasta hoy, los líderes en las sinagogas aún
continúan muy opuestos a las iglesias que hablan de Cristo como Salvador.
Así mismo, podemos estar seguros que el cambio de la
era de la iglesia hacia la estación de la lluvia tardía será malentendida en
gran manera y hallará gran oposición de parte de los líderes en las iglesias
y congregaciones. Debemos orar que Dios traiga a muchos de estos líderes a la
verdad para que ellos puedan comprender y ser obedientes, pues es Dios quien
hace el cambio de la era de la iglesia hacia la estación de la lluvia tardía.
Ojalá que, así como hubo muchos sacerdotes que
llegaron a ser obedientes a la fe (Hechos 6:7), puedan haber muchos pastores,
ancianos, y diáconos que se vuelvan obedientes al mandato de Dios de salir de
Babilonia.