El Final de la Era de la Iglesia, ... y Después

 

Apéndice A

 

Más explicación de Apocalípsis

 

Adorar a Dios el creador       

    Anteriormente en nuestro estudio, comenzamos a examinar el tema de adorar a la bestia (Satanás). Deberíamos estar adorando a Dios el Creador y Salvador. En Apocalipsis 14:7, Dios declara: “...adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.
    ¿Qué significa adorar a alguien? La adoración está identificada con el inclinarse delante de quien es nuestro amo. Es el reconocerlo como el dador de todo beneficio y bendición que recibimos. Es un reconocimiento de que El es a quien serviremos porque nuestra voluntad está rendida a El.
    ¿Pero acaso no todos en las iglesias reconocen esto? Ciertamente, cada uno conoce que Dios, el Creador del universo, es el único a quien debemos adorar.
    Desafortunadamente, una cosa es saber y otra cosa es hacer lo que sabemos. En Apocalipsis 14:9, Dios advierte:

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano.

    ¿Por qué debería Dios advertir que no debemos adorar a la bestia o a su imagen? ¿Y qué es la imagen de la bestia?
    Para responder estas preguntas debemos estar mejor familiarizados con Apocalipsis 13. Descubriremos que el capítulo completo está dedicado al gobierno de Satanás durante el período de la Gran Tribulación que estamos experimentando ahora. Apocalipsis 13:1, 2, declara:

Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.

    El cuadro de la bestia con siete cabezas y diez cuernos tipifica a Satanás.

    Primeramente leemos de esta bestia en Apocalipsis 12:3:

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.

    Hay por lo menos tres diferencias en estos dos relatos. Apocalipsis 12:3 llama a este animal un dragón. Apocalipsis 13:1,2 lo llama una bestia. Apocalipsis 12:3 dice que las cabezas están coronadas. Apocalipsis 13:1, 2, dice que los diez cuernos están coronados. Apocalipsis 12:3 nos informa que el dragón se identifica con el cielo. Apocalipsis 13:1, 2, nos dice que la bestia sale del mar. La solución a estas diferencias puede conocerse.

Los creyentes dan a luz a Cristo

    En primer lugar, deberíamos de bosquejar brevemente las verdades establecidas en Apocalipsis 12. Los versículos 1, 2 declaran:

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

    La mujer son los creyentes del Antiguo Testamento representados por María quien dio a luz a Jesús. Ellos están vestidos de sol, es decir, están vestidos de Cristo quien es su manto de justicia. La luna está debajo de sus pies. La luna representa la ley de Dios. Los creyentes han venido a ser victoriosos sobre la ley en el sentido de que la ley de Dios ya no puede mas condenarlos. La corona de doce estrellas significa que los creyentes reinan con Cristo.
    Los versículos 3 y 4 continúan:

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

    La tercera parte representa a todos los que son creyentes. Nosotros en Adán fuimos creados para ser perfectos. Pero cuando Satanás el dragón provocó que Eva pecara, efectivamente causó que todos los que eventualmente vendrían a ser creyentes (las estrellas del cielo), fueran echados del cielo. Este dragón (Satanás) estaba listo para matar a Jesús tan pronto naciera. Las siete cabezas están coronadas, indicando el gobierno de Satanás sobre la humanidad no salva a través de toda la historia del mundo. El versículo 5 continúa:

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.

Toda la era del Nuevo Testamento equivale a 1260 días

    El hijo varón, Jesús, vuelve al cielo y la mujer (los creyentes del Nuevo Testamento), continúa bajo la protección de Dios por 1260 días. La cifra 1260 días equivale a tres años y medio. Sin embargo, para informarnos de que esto representa un período diferente a los cuarenta y dos meses de Apocalipsis 11:2, Dios se refiere a esto como a 1260 días. Este período es el mismo período establecido en Daniel 9:27 donde Dios enfatiza que hay media semana (½ de 7) desde la cesación del sacrificio y la ofrenda (esto ocurrió cuando Cristo fué ofrecido como el sacrificio), hasta la abominación desoladora y la consumación (el fin del mundo). De esta manera, los 1260 días de Apocalipsis 12:6 cubre el período total desde la cruz hasta el fin del mundo.
    Los versículos 7 al 11 de Apocalipsis 12 describen la victoria que Cristo obtuvo sobre Satanás cuando fué a la cruz. Leemos:

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

    Miguel es Cristo quien venció a Satanás por la sangre del Cordero (Cristo dió su vida como el Cordero del sacrificio). El resultado fué que a Satanás le fué dado un golpe mortal, fué expulsado del cielo. Fue atado a fin de que ya no engañara más a las naciones (Apocalipsis 20:2,3). El fué lanzado al infierno (Apocalipsis 20:3 y 2 Pedro 2:4), es decir, fué puesto eternamente bajo la ira de Dios para que en el día final sea lanzado en el lago de fuego (Apocalipsis 20:10).
    De esta manera, aprendemos de Apocalipsis 12 que Satanás se presenta como un dragón que gobierna sobre la humanidad no redimida a través de toda la historia del mundo. En la cruz, él fué vencido y quedó sujeto al infierno.
    Como aprendimos anteriormente, Apocalipsis 13 habló del gobierno de Satanás sobre todos los no salvos durante la Gran Tribulación actual. Podemos ver las diferencias aquí entre el plan de Dios para el Evangelio y Satanás a través del tiempo.
    Al continuar nuestro estudio, miremos una vez más Apocalipsis 14:8. Leemos:

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

    ¿Qué tiene que ver Babilonia con los versículos que hemos estado estudiando en estos capítulos? Estamos aprendiendo que Babilonia tiene mucho que ver con los capítulos 13 y 14 de Apocalipsis. Debemos recordar que ya en Isaías 14, Dios simbolizó a Satanás por medio del rey de Babilonia.
    Además, antes en este estudio cuando comparábamos el juicio sobre Judá en el año 587 A.C. con la Gran Tribulación presente, el rey de Babilonia a quien Dios usó para destruir a Judá simboliza a Satanás, a quien Dios ha desatado para que se siente (reine) en el templo (las iglesias y congregaciones actuales).

Sentada sobre una bestia escarlata

    Miremos algo más en Apocalipsis 17. Vemos en Apocalipsis 17:3 que la mujer, Babilonia, está sentada sobre una bestia escarlata teniendo siete cabezas y diez cuernos. Sabemos que sin duda esta bestia con siete cabezas y 10 cuernos es Satanás. ¿Pero por qué se usa el color escarlata como su color? La ramera, también, está vestida con púrpura y escarlata.
    El color escarlata se asocia con la salvación. En Hebreos 9:19 Dios habla de lana escarlata relacionándose con la actividad ceremonial que simboliza
a la salvación.
    También era un color real; el color es propio para un rey. Recuerde que durante el sufrimiento de Jesús, pusieron un manto escarlata sobre él (Mateo 27:28) y se burlaban de él, diciendo: “Salve, Rey de los Judíos!” (Mateo 27:29).
    Así, por un lado, en Apocalipsis 17 Satanás se está mostrando a sí mismo como un cristo falsificado, un anticristo. Y también se está mostrando como rey. La mujer, también, está vestida con púrpura y escarlata. En realidad el tiempo del verbo está en pasado perfecto. Así que debería leerse “ha sido ataviada”. Durante la era de la iglesia, la iglesia fué el lugar santo donde la mayoría de los creyentes verdaderos se encontraban. La Biblia dice que ellos reinarán sobre la tierra (Apocalipsis 5:10). Ellos son real sacerdocio (I Pedro 2:9). Por tanto, las iglesias han estado íntimamente identificadas con aquellos que reinan.
    Después de la era de la iglesia, las iglesias todavía insisten en ser identificadas con un reino real como se ve en la cita de Apocalipsis 18:7, en donde la iglesia caída declara: “Yo estoy sentada como reina”. Además, Apocalipsis 17:18 declara:

Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

La Biblia reina sobre la iglesia

    ¿Qué significa que ella reina sobre los reyes de la tierra? Durante la era de la iglesia, la iglesia es la representación externa del reino de Dios sobre esta tierra. Dios ha constituido a las iglesias en guardianas y administradoras, que están para declarar los mandatos de la Biblia al mundo. En ese sentido la Biblia rige sobre toda la tierra.
    La prueba de esta verdad será vista el Día del Juicio. Toda persona sobre la faz de la tierra que no haya obedecido los mandatos de la Biblia serán juzgados y hallados culpables de violar esos mandatos. De acuerdo a las normas de la Biblia, los hallados culpables serán sentenciados a la condenación eterna.
    Sin embargo, cuando Satanás comenzó a regir dentro de las iglesias, el Espíritu Santo no estaba en medio. Satanás llegó a ser el gobernante. Debido a que a él se le ha permitido de parte de Dios gobernar sobre todos los no salvos del mundo, y debido a que él es ahora el gobernante sobre la iglesia, en ese sentido, las iglesias ahora gobiernan al mundo entero. Por consiguiente, en ese sentido, la mujer reina sobre toda la tierra. Esto es así
porque Satanás ha llegado a ser el gobernante en las iglesias.
    El versículo 4 de Apocalipsis 17 dice que la mujer estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas. Una vez más el tiempo del verbo es el pasado perfecto, así que debería leerse “ha sido adornada”.
    La mujer Babilonia (las iglesias y congregaciones) es una ramera. Sin embargo, dentro de ella han habido creyentes verdaderos (oro, piedras preciosas, y perlas). Pero ellos han sido echados o, si continúan en ella, se les ordena salir de ella (Apocalipsis 18:4).
    Esta mujer también tiene un cáliz de oro en su mano (versículo 4). Este cáliz debería estar lleno del agua pura del Evangelio el cual es ofrecido a los reyes de la tierra para que beban. Pero se ha vuelto lleno de las inmundicias de las fornicaciones de ella. En vez del verdadero Evangelio, ella está ofreciendo un evangelio diseñado por los hombres. En vez de estar lleno con los verdaderos creyentes, que son la esposa purísima de Cristo y que están llevando fielmente el Evangelio puro, ha sido adulterado con aquellos de quienes leemos en I Corintios 3:12 siendo madera, heno, y hojarasca.

La madre de las rameras

    El versículo 5 de Apocalipsis 17 la describe como la madre de las rameras. Examinemos esta declaración. En el Antiguo Testamento, Israel es descrito como estando casado con Dios. Leemos en Isaías 50:1:

Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre.

    En Jeremías 3:14, leemos:

Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion;

    Israel como nación estaba casada con Dios, pero a causa de sus adulterios espirituales Dios se divorció de ella. Ese divorcio fué definitivo cuando Cristo estaba en la cruz y el velo del templo se rasgó. En ese momento el lugar Santísimo ya no fué santo. Por lo tanto, el templo ya no era el lugar Santo. Jerusalén ya no fue la ciudad Santa. La relación espiritual de Dios con la nación de Israel llegó a su fin.
    La Biblia no indica que Dios se haya casado con el Israel del Nuevo Testamento, que son las iglesias y congregaciones que estarían en existencia a través de toda la era de la iglesia. En vez de eso, Dios indica que los creyentes verdaderos se convirtieron en la esposa de Cristo. Todos los pecados, pasados, presentes, y futuros, de estos que han sido salvos han sido cubiertos por la sangre de Cristo. Por tanto, en ningún sentido los mira Dios como adúlteros aunque el pecado aun se encuentra en ellos. Dios habla de ellos como “los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes”. (Apocalipsis 14:4). Este lenguaje nos asegura que, desde el punto de vista de Dios, la esposa de Cristo que consiste de todos los creyentes verdaderos es pura.
    Sin embargo, dentro de las iglesias está una gran cantidad de individuos que creen que son salvos pero que en realidad no han sido salvos. Estos son madera, heno, y hojarasca. Ellos, al igual que la humanidad no salva, están atados en matrimonio a la ley de Dios. Leemos en Romanos 7:1-4:

¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

    El versículo 4 nos asegura que antes de la salvación, nosotros estábamos casados con la ley de Dios. Por tanto, cada vez que una persona no redimida peca, está cometiendo un acto de adulterio espiritual contra la ley de Dios, la cual es el esposo. Por consiguiente, una persona no salva es una ramera porque el pecado es muy común en la vida de esa persona.
    Esta triste condición está enfatizada por el lenguaje expresado en Santiago 4:4:

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

    Será en el trono del Juicio cuando el marido, la ley de Dios, pondrá su dedo acusador sobre su esposa, la persona no salva, debido a todas las acciones pecaminosas (adúlteras) de esta persona. Cristo el Juez dará el fallo de que la culpa de este adulterio espiritual debe ser castigado, enviando a la esposa (la persona pecadora) a la condenación eterna.
    Volviendo a la ramera de Apocalipsis 18, ya podemos entender por qué se le llama ramera y madre de las rameras. La mayoría de los verdaderos creyentes ya han sido expulsados, tal como lo simbolizan los dos testigos que fueron muertos en Apocalipsis 11:7. La iglesia o congregación consiste principalmente de gente no salva que son adúlteros y adúlteras porque aman al mundo más que a Cristo.
    La iglesia, por tanto, espiritualmente se ha vuelto una ramera. La iglesia es también la madre de las rameras porque está cuidando o dando a luz a una congregación de rameras.
    Este es un lenguaje muy desagradable. Sin embargo, no es diferente al lenguaje que Dios usa cuando habla del antiguo Israel o cuando habla de la iglesia del Nuevo Testamento en el libro de Santiago. En Ezequiel 16:24-26, Dios declara:

Te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas. En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones. Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.

    Esto es sólo una muestra de la gran cantidad de versículos registrados especialmente en Ezequiel 16 y Ezequiel 23. Y recordemos Santiago 4:4, donde Dios habla de aquellos en la iglesia del Nuevo Testamento que quieren ser amigos del mundo como adúlteras y adúlteros.
    Podríamos recordar que Ezequiel profetizó durante los últimos seis años antes de que Judá fuera destruida por los Babilonios en el año 587 A.C. Anteriormente en nuestro estudio, aprendimos que esta destrucción simbolizó y anticipó la destrucción de las iglesias y congregaciones durante el período de la Gran Tribulación actual. Por lo tanto, debemos asumir que el lenguaje desagradable de Ezequiel 16 y Ezequiel 23 está también hablando de las iglesias y congregaciones de nuestros días.

Un misterio: Babilonia

    Debería advertirse de que esta ramera es llamada “un misterio: Babilonia”. ¿Por qué es llamada un misterio, Babilonia? Cuando estudiamos la palabra “misterio” como se usa en la Biblia, encontramos que se usa en conexión con una verdad que ha estado escondida de la humanidad y puede ser entendida apropiadamente sólo por los creyentes verdaderos cuyos ojos espirituales han sido abiertos por el Espíritu Santo.

    Por ejemplo, en I Corintios 2:7-10, leemos:

Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

    Y en Efesios 3:4-6 Dios declara:

Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio

    En estos versículos y en otros, aprendemos que el Evangelio es un misterio a los no salvos. Solamente cuando Dios da ojos espirituales a un individuo la verdad ya no será más un misterio, pero solamente un remanente oirá el Evangelio con oídos espirituales que solamente Dios puede dar. Esa es la razón por qué muchas personas están bajo el oír del Evangelio, pero el Evangelio permanece siendo un misterio para ellos.
    Verdaderamente, un individuo puede tener conocimiento intelectual del Evangelio. Pero si ese conocimiento no está en su corazón, de manera que él sienta un deseo intenso de ser obediente a la Biblia, lo cual es exigido por este conocimiento, el Evangelio continuará siendo un misterio para él. Esta es la razón por qué la ramera de Apocalipsis 17 es llamada un misterio, Babilonia. Habrá quienes no entenderán que esta ramera Babilonia es la iglesia corporal externa actual. Habrá otros que entenderán esto
intelectualmente pero no pueden entender por qué esto se aplica a ellos personalmente. Ellos no tendrán ningún deseo o convicción de que deberían obedecer al mandato de Apocalipsis 18:4 donde Dios demanda una acción decisiva de parte de los verdaderos creyentes. Este versículo manda:

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas

    Para cualquiera que no toma acción decisiva para salir de la iglesia corporal externa, todo este asunto será aún un misterio. Esto es cierto, así como la salvación permanece siendo un misterio para cualquiera que realmente no ha sido salvo.

¿Reina la iglesia sobre satanás?

    Antes que continuemos examinando esta ramera Babilonia, debemos mirar más de cerca a la bestia sobre la cual ella está sentada. Leemos en Apocalipsis 17:3 que la mujer estaba sentada sobre una bestia de color escarlata.
    Cuando Jesús entró a Jerusalén, precisamente antes de que fuera crucificado, El se sentó sobre un par de asnos. Espiritualmente, puede mostrarse que estos asnos representan a las personas no salvas que El vino a salvar. Sentándose sobre ellos, desde el punto de vista espiritual, indica que El tiene el dominio sobre ellos.
    De igual manera, podemos entender el hecho de que la mujer se sienta sobre la bestia, y espiritualmente, esto indica que ella tiene dominio sobre la bestia. Esta es la mentira que Satanás quiere que creamos puesto que él es el padre de las mentiras. Es significativo hoy que las iglesias que muestran muy claramente que se hallan bajo el dominio de Satanás, pues se presentan con sus señales y prodigios, etcétera, son las mismas iglesias que más estridentemente declaran que han conquistado y que están conquistando a Satanás. Esto es parte del gran engaño que ha venido a formar parte de la Babilonia espiritual actual.
    Anteriormente mirábamos Apocalipsis 17:18 que declara que la mujer reina sobre los reyes de la tierra. Sin embargo, debemos tener en mente que es Satanás quien reina sobre la mujer (las iglesias y congregaciones), así que efectivamente Satanás es el gobernante. Recuerde que II Tesalonicenses 2:3 declara que el hombre de pecado (Satanás) se sienta (gobierna) en el templo (las iglesias y congregaciones).

    Mirando más de cerca a esta bestia, la cual es una representación de Satanás, nos damos cuenta en base a Apocalipsis 17:8 que “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición”. A la luz de la Biblia, podemos entender esto.
    Desde la caída del hombre en el Jardín del Edén, Satanás ha reinado sobre la humanidad con gran libertad, e incluso a él le fue permitido estar en el cielo. Sin embargo, en la cruz le fué dado un golpe mortal por medio de la victoria de Cristo sobre él. En ese sentido Satanás “no es”. El subió del abismo cuando Cristo lo desató para facilitar el plan de Dios para traer juicio sobre las iglesias durante el período de la Gran Tribulación. El irá a perdición cuando Cristo venga en el último día y lo arroje al lago de fuego.
    Pero la Biblia explica además que las siete cabezas son siete montes. Los montes en la Biblia frecuentemente significan reinos. Esto es lo que se tiene en mente en esta referencia porque el versículo 10 se refiere a siete reyes. Estos siete reinos o reyes se refieren al gobierno de Satanás a través de toda la historia del mundo. Esto se identifica con Apocalipsis 12:3 el cual habla del dragón escarlata “...que tenía siete cabezas y diez cuernos,y en sus cabezas siete diademas”.
    Al tiempo cuando el libro de Apocalipsis se estaba escribiendo, más de cinco séptimos del gobierno de Satanás sobre el mundo habían ya pasado. El mundo tenía cerca de 11,000 años de edad. Y continuaría unos 2,000 años más. Cinco séptimos de 13,000 años es igual a 9,300 años aproximadamente. Ese tiempo ya ha pasado (cinco séptimos ya pasaron). Seis séptimos de 13,000 años es igual a 11,140 años. Por lo tanto, el tiempo cuando esto fué escrito estaba cercano al tiempo del reino de Satanás como séptimo rey.
    Pero durante la Gran Tribulación, el reino de Satanás está representado por los diez cuernos. Leemos en Apocalipsis 17:12:

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

    Esto coincide con el lenguaje de Apocalipsis 13:1. Recuerde que en Apocalipsis 13:1 la bestia que sale del mar es el dominio total de Satanás en el mundo durante la Gran Tribulación. Esa es la razón por qué Apocalipsis 17:11 habla de la bestia como el octavo. Es decir, aunque la Gran Tribulación estará enfocada en los diez cuernos, todavía es el reino de Satanás el que está ocurriendo. Esto concuerda con Apocalipsis 17:13 donde Dios declara:

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

    En el versículo 12 leemos que estos diez reyes o cuernos reinarán “una hora”. Descubriremos que esta frase se identifica con la duración de la Gran Tribulación. Tenemos que enfocar nuestra atención sobre esta frase.

Un día o una hora

    Cuando estudiamos la Biblia cuidadosamente, descubrimos que Dios habla del Día del Juicio como un día o como una hora. Parece que las dos palabras “día” y “hora” están hablando del mismo evento, el tiempo que Dios viene a juzgar al mundo (Mateo 24:36, 42, 44, II Tesalonicenses 1:10, I Tesalonicenses 5:2, etcétera).
    Sin embargo, la Biblia usa la frase “un día” o “una hora” solamente en pocos lugares. Todos parecen relacionarse de alguna manera a la Gran Tribulación. En Apocalipsis 17:12 ya hemos visto que este es el período durante el cual los diez cuernos están gobernando. En Apocalipsis 18 Dios habla de la destrucción de Babilonia. Recuerde que aprendimos que Babilonia representa las iglesias y congregaciones que han caído bajo el juicio de Dios durante la Gran Tribulación. En tres versículos hallamos que este tiempo se refería a “un día” o “una hora”. Los versículos son Apocalipsis 18:8, 10, 17 en los cuales Dios declara:

Por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.... parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio!... Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas. Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos.

    Significativamente, Dios usa la misma frase “una hora” en Mateo 20:12 en conexión con el hombre que recibió el salario de un día completo por una hora de trabajo. El único otro lugar donde se halla esto es en conexión con el sufrimiento de Jesús en Getsemaní donde El pregunta a Pedro, quien junto con otros dos apóstoles habían entrado con El al jardín: “¿No has podido velar una hora?” (Marcos 14:37, Mateo 26:40).
    ¿Cuál es el significado espiritual de la frase “una hora” o “un día”? El marco de su uso en Apocalipsis 17 y 18 es la del período completo de la Gran Tribulación. De esto podemos estar seguros porque en Apocalipsis 17:12 los diez cuernos reciben poder por una hora. Debemos entender de Apocalipsis 13 que los diez cuernos reinan como la bestia que sale del mar y como la bestia o falso profeta que sale de la tierra.
    Cuando entendemos esto recibimos una idea fresca concerniente a los obreros que recibieron el salario de un día completo por una hora de trabajo en la viña. Ellos simbolizan a las últimas personas que serán salvas. Estas son salvas durante el período de “una hora”, es decir, son salvos durante la Gran Tribulación. En Mateo 20 Jesús se refiere a ellos como a los últimos que serán primeros (Mateo 20:16).

Velad conmigo una hora

    ¿Pero qué del uso de la frase “una hora” en conexión con los sufrimientos de Cristo en Getsemaní? En esa situación, Pedro es un cuadro del cuerpo de creyentes que no están velando. A él le fué dicho “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mateo 26:41). La ocasión fue el día del Juicio. En este día del Juicio, la ira de Dios estaba siendo vertida sobre Jesús. Pedro, representando a los creyentes, está dormido. Unas horas después, él estaba negando a su Señor. El no había estado velando.
    Este reporte está señalando hacia otro Día del Juicio, aquél que comienza con el juicio sobre las iglesias y congregaciones. En Getsemaní, Jesús le dijo a Pedro que velara por una hora. El período de la Gran Tribulación es también una hora. Por lo tanto, nosotros también somos amonestados a velar.
    Apocalipsis 16:15 advierte:

He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, ...

    Y Marcos 13:35 advierte:

Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa...

Muchos otros versículos de naturaleza similar pueden citarse.
    En un sentido, debemos siempre estar listos para la venida de Cristo porque la muerte física es efectivamente el fin del mundo para quienes mueren. Y, puesto que nadie tiene garantía de que estará vivo mañana, debemos estar listos ahora mismo.
    Sin embargo, cuando llegamos al tiempo que en la historia es llamado “una hora” o “un día”, lo cual se identifica totalmente con el período de la Gran Tribulación, entonces la amonestación de “velar” toma un significado mucho más grande.
    Por ejemplo, si estamos jóvenes y saludables, normalmente podemos
esperar tener muchos más años de vida por delante. Pero cuando estamos viviendo en el tiempo de la historia que Dios llama “una hora”, significa que el último día de existencia de esta tierra se ha acercado en gran manera. Así que, no importa cuán jóvenes o saludables estemos, el fin del mundo y el regreso de Cristo se ha acercado en gran manera.

El día del juicio está sumamente cercano

    De esta manera, el término “un día” o “una hora”, como se usa en Apocalipsis 17 y 18, es una advertencia más a este mundo, el cual está ahora en el tiempo de la Gran Tribulación, de que será mejor que sepa que el tiempo está sumamente cercano a la hora cuando el mundo entero habrá de enfrentarse con El, el Juez de toda la tierra. Más inquietante aún, es el tiempo cuando el juicio ya ha comenzado. De manera tan cierta como Jesús estaba ya experimentando juicio durante “una hora” en el Jardín de Getsemaní, así también el juicio definitivo de Dios del fin del mundo ya ha comenzado.
    Esta información que indica que la frase “una hora” es el período completo de la Gran Tribulación también arroja luz sobre Apocalipsis 8:1, donde leemos:

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

    Recuerde que ya aprendimos antes que durante la era del Nuevo Testamento hay lluvia primera o temprana y la lluvia tardía. Recuerde que aprendimos que la lluvia temprana se identifica con la era de la iglesia durante la cual los primeros frutos son traídos. Entonces cuando el trabajo de las iglesias haya sido terminado, los dos testigos son muertos. Aprendimos que la muerte de los dos testigos coincide con el comienzo de la Gran Tribulación. Este tiempo coincide con el retiro del Espíritu Santo de en medio de las iglesias y el comienzo del reino de Satanás (los diez cuernos) en las iglesias.
    Sin embargo, después de tres días y medio (un tiempo llamado también 42 meses), los dos testigos se ponen de pie y continúan testificando. Es decir, después de un período de gran sequía espiritual, el Evangelio otra vez volverá al mundo. Ese período de sequía espiritual es el “como por media hora” de Apocalipsis 8:1. Es la primera parte del período de la Gran Tribulación que coincide con los 2,300 tardes y mañanas de Daniel 8, los tres días y medio de Apocalipsis 11, y los 42 meses de Apocalipsis 11.
    Desafortunadamente, esta terrible condición en las iglesias y congregaciones continuará hasta el fin del mundo. Sin embargo, la llegada de
la lluvia tardía (la presentación del verdadero Evangelio por aquellos que están fuera de las iglesias), hará segura la salvación de los elegidos durante la “una hora” de la Gran Tribulación.
    De esta manera, podemos entender Mateo 24:24, el cual declara:

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

    Los días de la Gran Tribulación son acortados en el sentido de que durante la última parte de la Gran Tribulación, Dios está enviando la lluvia tardía de manera que una gran multitud que ninguno puede contar será salva.
    Volviendo a Apocalipsis 17:16, 17, leemos:

Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.

Un poder engañoso

    En estos versículos, Dios está declarando Su plan y metodología por el cual El trae el juicio sobre las iglesias en donde abunda el adulterio espiritual. Dios ha retirado su preocupación amorosa por la seguridad y alimentación de las iglesias. En lugar de esto, El ha enviado sobre los miembros de las iglesias un poder engañoso (II Tesalonicenses 2:11), para que crean a la mentira. Así, Dios ha puesto en sus corazones el cumplir Su voluntad y estar de acuerdo y dar su reino a la bestia.
    Estas son palabras terribles. Hacen eco de la verdad de que el Espíritu Santo ya no está obrando mas en las iglesias. En vez de esto, es el plan de Dios que los ciegos sigan a sus líderes ciegos y sean llevados a una mayor sujeción a Satanás que ahora es quien gobierna en las iglesias.
    Debido a que Dios les ha dado un poder engañoso (II Tesalonicenses 2:11), ellos no ven su peligro. No se dan cuenta cuán seriamente pecaminosa se ha vuelto su situación. Solamente los verdaderos creyentes que están vigilando, que están en guardia, se darán cuenta del estado real de las cosas que existe dentro de las iglesias y se saldrán de las iglesias, tal como Cristo lo ha mandado.
    Los diez cuernos (Satanás) harán desoladas las iglesias y las harán más
pecaminosas, preparando de esta manera a los miembros de esas iglesias para el juicio del último día. La frase “la quemarán con fuego” (v. 16) requiere un examen más cercano.
    Quemar con fuego es el lenguaje de “traer juicio”. Es una frase tomada de Jeremías 34:3, donde leemos:

Y no escaparás tú de su mano, sino que ciertamente serás apresado, y en su mano serás entregado; y tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia, y te hablará boca a boca, y en Babilonia entrarás.

    Debemos recordar que el fin de las iglesias se compara y es anticipada por la destrucción de Jerusalén en el año 587 A.C.
    Sin embargo, no fué Satanás quien pronunció el juicio sobre Jerusalén o sobre las iglesias. El, como rey de Babilonia en el año 587 A.C., y como Satanás mismo en la actualidad, es el medio por el cual Dios está trayendo juicio. Esto puede ser visto claramente por la declaración de Apocalipsis 18:8:

Por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.

    Con Satanás viniendo a ser el gobernante en las iglesias, Dios está mostrando que es el juicio de Dios el que está sobre las iglesias. Y el juicio se identifica con el fuego porque Dios es fuego consumidor (Hebreos 12:29). Así, el gobierno de Satanás en las iglesias indica que ellos han quedado bajo el juicio de Dios.
    Al continuar examinando el lenguaje Bíblico concerniente a Babilonia, leemos en Apocalipsis 18:2:

Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

    En el versículo 8 de Apocalipsis 14, la mujer que es Babilonia es llamada gran ciudad. La gran ciudad, Babilonia la grande, está enfatizando que esta fué la representación externa del gran reino, el reino de Dios. En Apocalipsis 21:10 Dios habla del reino eterno como la “gran ciudad santa de Jerusalén”. Sin embargo, en Apocalipsis 17 y 18, es llamada la gran ciudad de Babilonia. Esta representación externa del reino de Dios se ha convertido en ramera.

Babilonia ha caído

    Leemos que Babilonia ha caído (Apocalipsis 14:8, 18:2). ¿De dónde y hacia dónde ha caído? Recuerde que las iglesias, durante la época de la iglesia, representaban el reino de Dios. Fueron las entidades más importantes sobre la tierra que se relacionaban con el Dios de los cielos. No existía nada más en el mundo entero que fuera tenido en la alta estima que Dios tenía hacia ellas.
    Pero ahora ellas han caído. Apocalipsis 18:2 describe cuán bajo ha caído. Ella “se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible”.
    Este lenguaje enfatiza el hecho de que ella se ha vuelto totalmente identificada con Satanás y está bajo la ira de Dios. Es similar en su significado con Mateo 24:15: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel...” Ella ha caído de ser el vaso escogido de Dios para llevar el Evangelio al mundo, a ser ahora identificada totalmente con Satanás.
    Al continuar en Apocalipsis 18, llegamos al versículo 3, donde la Biblia registra:

Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

    Satanás es, por supuesto, el furioso y encarnizado enemigo de Cristo. Los creyentes son el cuerpo de Cristo. A través de toda la era de la iglesia, ordinariamente, ellos se encontraban dentro de las iglesias y las congregaciones. El expresa su ira provocando que los no salvos en las iglesias cometan fornicación espiritual.
    Viene a nuestra mente el intento de Satanás de destruir a Israel precisamente antes de que cruzaran el río Jordán hacia la tierra prometida. Leemos en Números 25:1-3:

Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.

    Como hemos aprendido, siempre que una iglesia enseña una doctrina que no va de acuerdo con la Biblia, está cayendo en prostitución espiritual. Esta es la clase de acción en la cual se goza Satanás. Y cuando el Espíritu Santo ya no está más funcionando en las iglesias, la oportunidad de Satanás para fomentar estas acciones adúlteras se aumenta en gran manera.

Los reyes de la tierra

    Cuando consideramos Apocalipsis 18:3, leemos que “los reyes de la tierra han fornicado con ella (la ramera)”. Debemos mirar la frase “reyes de la tierra”. Cuando estudiamos cuidadosamente la Biblia, la palabra “reyes” se usa de cuatro maneras. El primer uso de la palabra “reyes” señala hacia nuestro Señor Jesucristo. El es el Rey de reyes y Señor de señores.
    El segundo uso señala hacia Satanás cuando él, por ejemplo, es descrito usando la ilustración de los diez cuernos coronados como diez reyes (Apocalipsis 17:12).
    El tercero es el uso que Dios hace de la palabra “reyes” cuando habla de gobernantes seculares o políticos del mundo. Esto incluye a los reyes que gobernaron en el Antiguo Testamento así como los del Nuevo Testamento tales como el rey Agripa. A ellos se refiere, por ejemplo, Apocalipsis 6:15, donde leemos:

Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes.

    El cuarto uso de la palabra “reyes” está en conexión con los verdaderos creyentes, como leemos en Apocalipsis 5:10:

Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

    Se tiene en mente a los creyentes, por ejemplo, en Apocalipsis 1:5, donde leemos:

Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

    Volviendo ahora a Apocalipsis 17 y Apocalipsis 18, leemos acerca de los reyes de la tierra tres veces en estos capítulos. ¿Quiénes son estos reyes? ¿Son gobernantes políticos o son los verdaderos creyentes o son los miembros no salvos de la iglesia?
    Nosotros sabemos que Apocalipsis 17 y Apocalipsis 18 están centrados completamente en las iglesias y congregaciones las cuales son llamadas Babilonia. Sin embargo, para comprender cuáles reyes se tienen en mente en cada uno de estos tres pasajes debemos examinar sus contextos muy cuidadosamente. La primera cita que examinaremos es Apocalipsis 17:2, que declara:

Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

    Debemos notar en este versículo que la acción de cometer fornicación está en tiempo pasado. Por tanto, debe estar hablando de creyentes verdaderos quienes en el pasado, mientras eran miembros de la iglesia visible, cometieron fornicación. Esto se debe a que estaban confiando en doctrinas que se les enseñó de parte de su iglesia. Si alguna de aquellas doctrinas eran contrarias a la Biblia esto hizo que esos verdaderos creyentes cometieran fornicación espiritual. Por supuesto, desde el punto de vista de Dios, ellos seguían siendo la novia purísima de Cristo porque todos sus pecados habían sido cubiertos por la sangre de Cristo. Al dejar ellos la iglesia y ya no se les exige que estén bajo su autoridad, esa fornicación espiritual puede llegar a su fin. No hay posibilidad de que este versículo esté hablando de reyes políticos o seculares de la tierra. Esto se debe a que su fornicación espiritual continúa sin importar lo que sucede a las iglesias.
    En el mismo versículo, Dios describe a otros en la iglesia (Babilonia) que son culpables de embriaguez espiritual. Ellos se identifican muy estrechamente con aquellos de quienes leemos en Isaías 28:7:

Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.

Los reyes políticos son dominados por satanás

    La segunda cita donde leemos la frase “reyes de la tierra” es Apocalipsis 17:18, que dice:

Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

    En este versículo Babilonia, la cual había sido la Jerusalén espiritual, es llamada la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra. En Apocalipsis 21:10, la iglesia eterna es llamada la gran ciudad. Jerusalén es la gran ciudad porque es la ciudad de Dios. En esta tierra, es la representación externa del reino de Dios. No existe reino que sea más grande que el reino de Dios. Por tanto, es un honor tremendo para las iglesias y congregaciones representar al reino de Dios. Esta es la ciudad a la que a través de toda la era de la iglesia le ha sido dada la supervisión espiritual de los creyentes, quienes en este versículo son llamados los reyes de la tierra.
    Es cierto, desde luego, que la Biblia es el libro de la ley de Dios que rige sobre toda persona en el mundo. Esto se prueba por el hecho de que en el último día, todos y cada uno de los individuos que no han sido salvos deberán responder las acusaciones de la ley de Dios. Por cuanto la iglesia visible ha sido mandada por Dios a declarar fielmente la ley de Dios (la Biblia) al mundo, por tanto, en ese sentido, ella reina sobre todos los reyes seculares y políticos de la tierra.
    ¿Pero quiénes son estos reyes a que se refiere la Biblia en este versículo? Fijémonos que el verbo “que reina” está en tiempo presente. Eso significa que es un reino que continúa. Sabemos, por tanto, que no puede referirse a los creyentes que han sido sacados de las iglesias. Los reyes que son los verdaderos creyentes ya no están bajo el gobierno de la iglesia una vez que han salido de la iglesia. Por consiguiente, los reyes que se tienen en mente en esta cita tienen que ser los reyes políticos.
    ¿Pero acaso Babilonia, la cual había sido la Jerusalén espiritual, gobierna sobre los reyes seculares o políticos? ¡Claro que sí! Satanás es el gobernante en las iglesias que se han vuelto Babilonia. Pero como aprendimos anteriormente en nuestro estudio, él es también el gobernante espiritual de todos los no salvos del mundo. A él le ha sido dada esta autoridad por Cristo quien es, desde luego, el Rey de reyes y Señor de señores.
    El gobierno de Satanás sobre todos los no salvos del mundo entero es enfatizado por Apocalipsis 17:15, que declara:

Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

    Sólo cuando venimos a ser salvos somos trasladados del dominio de las tinieblas (el reino de Satanás) al reino del Señor Jesucristo.

Todo el mundo cayó en fornicación espiritual  en el jardín del Edén

    La tercera cita de la frase “reyes de la tierra” es dada en Apocalipsis 18:3, donde leemos:

Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

    Otra vez, el verbo “han fornicado” está en tiempo pasado. Por lo tanto, los reyes a que esto se refiere tienen que ser los verdaderos creyentes que fueron en algún tiempo miembros de las iglesias y por lo tanto susceptibles a la fornicación espiritual a causa de las doctrinas erróneas sostenidas por sus iglesias.
    Por otra parte, este versículo comienza con la declaración “todas las naciones han bebido del vino de su furor de su fornicación”. El verbo “han bebido” está en tiempo pasado perfecto. Esto indica que la acción fué completada en el pasado. De esta manera, podemos saber que esta declaración tiene que referirse al éxito de Satanás en vencer a la humanidad en el Jardín del Edén. En ese momento, toda la raza humana se convirtió en fornicaria pues ellos comenzaron a desobedecer a su marido, la ley de Dios. Romanos 7:1-4 nos asegura que la humanidad no salva está casada con la ley de Dios.
    Más adelante en nuestro estudio, examinaremos la última frase en este versículo, el cual discute los mercaderes de la tierra.
    Volviendo a la frase “reyes de la tierra”, la encontramos una vez más. Está registrada en Apocalipsis 18:9. Allí leemos:

Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio.

    Una vez más hallamos que los verbos “han fornicado” y “vivido” están en tiempo pasado. Por lo tanto, otra vez, podemos saber que estos reyes representan a los verdaderos creyentes quienes antes de ser sacados de las iglesias o antes de que obedecieran el mandato de Dios de dejar las iglesias habían cometido fornicación espiritual.

    Para resumir la enseñanza de la Biblia concerniente a los reyes de la tierra, podemos establecer estos principios:
1. Los únicos reyes presentes en las iglesias y congregaciones son los creyentes verdaderos. Cualquier otra referencia a los reyes de la tierra tiene que referirse a los reyes políticos o gobernantes del mundo.
2. Cuando estos creyentes verdaderos sostienen doctrinas enseñadas a ellos por su iglesia pero que son contrarias a la Palabra de Dios, ellos están cometiendo fornicación espiritual.
3. Ellos no continúan en esta fornicación espiritual porque son sacados u obedecen el mandato de Dios de dejar las iglesias. La verdad es que ellos pueden ser sacados porque rehusan continuar en fornicación espiritual.
4. Satanás, que reina en las iglesias durante la Gran Tribulación, es el mismo que ha causado que toda la raza humana beba del vino de su fornicación (sus falsos evangelios) desde el mismo principio, cuando la serpiente tentó a Eva a pecar.
5. Satanás, que reina en las iglesias, también reina sobre los no salvos en todo el mundo.

Los verdaderos creyentes son mercaderes

    Al seguir en nuestro estudio tenemos que examinar la última frase de Apocalipsis 18:3, que declara: “y los mercaderes de la tierra se han (fueron) enriquecido de la potencia de sus deleites”.
    En primer lugar, el verbo “se han” debería estar en tiempo pasado, “fueron”. Estos mercaderes, por tanto, son como los reyes de la tierra que habían cometido fornicación en el pasado. Pero más tarde ya no se están enriqueciendo de la potencia de sus deleites. ¿Cómo debemos entender esto? ¿A quiénes representan estos mercaderes?
    Anteriormente nos dimos cuenta que Dios describe la proclamación del Evangelio con la actividad mercantil. Cristo es representado como un mercader en la parábola de Mateo 13:45. Por lo tanto, sospechamos inmediatamente que los mercaderes en Apocalipsis 18:3 son los creyentes verdaderos quienes han estado muy activos llevando el Evangelio en las iglesias y congregaciones.
    ¿Pero qué significa que se han enriquecido de la potencia de sus deleites? Primero, reconozcamos que la palabra “rico” se identifica con la situación de los creyentes verdaderos. Por ejemplo, en II Corintios 9:11, leemos:

Para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

    Y Efesios 3:8 declara:

A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.

    Y en II Corintios 8:9 está otro ejemplo:

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

    Obviamente, cuando venimos a ser salvos nos volvemos ricos más allá de nuestra más loca imaginación. Sólo piense, llegamos a ser coherederos con el Señor Jesucristo. Nos convertimos en herederos de los nuevos cielos y nueva tierra, etcétera.
    ¿Pero qué de la palabra “deleites”? Es una palabra Griega que significa lujo. Por cierto, el Evangelio es extremadamente lujoso espiritualmente. Sólo piense, el verdadero creyente ha sido adoptado como hijo de Dios. El pago por todos y cada uno de sus pecados ha sido hecho. El vive la vida sabiendo que Dios nunca lo dejará, ni lo desamparará. En cualquier momento él puede entrar al salón del trono de Dios para hablar con su Padre celestial. El tiene la Biblia para guiarlo en todos sus pensamientos y acciones. Ciertamente estos son lujos de la más alta magnitud.
    En la frase que estamos examinando, la palabra original del Griego ha sido muy apropiamente traducida al Español como “potencia” o “fortaleza”. Todas estos deleites magníficos que disfruta el creyente verdadero le dan fortaleza y valor para continuar fielmente como mercader llevando el Evangelio. Estos deleites maravillosos y lujosos bajo el obrar del Espíritu Santo capacitaron a las iglesias y congregaciones para continuar la tarea de llevar el Evangelio a todo el mundo.
    Mientras estamos hablando de los mercaderes en Apocalipsis 18:3, deberíamos continuar examinando los otros versículos de Apocalipsis 18, que exponen las actividades de estos mercaderes. Apocalipsis 18:11 declara:

Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías.

    Recuerde que los mercaderes representan a los creyentes verdaderos cuando, a nombre de las iglesias, ellos llevan el Evangelio al mundo. A las iglesias se les había dado esta responsabilidad. Pero al comienzo de la Gran Tribulación, las iglesias ya no eran usadas por Dios para evangelizar al mundo. El candelero ha sido quitado. Los dos testigos han sido muertos. Hemos aprendido que la muerte de los dos testigos coincide con el comienzo de la Gran Tribulación. Nos daremos cuenta de que este tiempo también coincide con el lenguaje del Antiguo Testamento que enseña que los barcos de Tarsis fueron destruidos. Examinemos brevemente estos barcos.
    En el Antiguo Testamento, Dios da cuadros o retratos de la verdad Nuevo Testamentaria. Esto incluye el concepto de que la proclamación del Evangelio es como negociar bienes. Recuerde que antes en nuestro estudio mirábamos en Isaías 55 y Proverbios 31 donde Dios habla de la actividad de llevar el Evangelio como si fuera mercancía. Recuerde que en Mateo 13:45, 46, Cristo es referido como un mercader que vendió todo lo que tenía para comprar una perla.
    En el Antiguo Testamento, Dios hace referencia a Tiro y a Sidón. Estos eran puertos marítimos localizados precisamente en las afueras de Israel. Desde estos puertos, los barcos mercantes salían hacia todo el mundo conocido para traer oro, plata, piedras preciosas, y toda clase de mercancías valiosas a Jerusalén. Los barcos que cargaban estos bienes eran llamados naves de Tarsis, posiblemente porque Tarsis era un puerto importante en la lejana costa del Mar Mediterráneo. Desde este puerto mercantil, quizás mucha de la mercancía era cargada en los barcos que traían mercancía a Tiro y a Sidón para entregarse en Jerusalén.

Tiro y Sidón: Un cuadro de la iglesia

    Como sea, Tiro y Sidón son mencionados particularmente en Ezequiel 26 hasta Ezequiel 28 como un cuadro de la iglesia del Nuevo Testamento que lleva el Evangelio a todo el mundo. El oro y otras cargas valiosas que vienen a Jerusalén por medio de estas naves son los creyentes que son llevados dentro del reino de Dios.
    Ezequiel 27:25 declara:

Las naves de Tarsis eran como tus caravanas que traían tus mercancías; así llegaste a ser opulenta, te multiplicaste en gran manera en medio de los mares.

    Pero los versículos siguientes, Ezequiel 27:26, 27 nos informan:

En muchas aguas te engolfaron tus remeros; viento solano te quebrantó en medio de los mares. Tus riquezas, tus mercaderías, tu tráfico, tus remeros, tus pilotos, tus calafateadores y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compañía que en medio de ti se halla, caerán en medio de los mares el día de tu caída.

    Pero luego la Biblia dice en los versículos 29 al 31:

Descenderán de sus naves todos los que toman remo; remeros y todos los pilotos del mar se quedarán en tierra, y harán oír su voz sobre ti, y gritarán amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, y se revolcarán en ceniza. Se raerán por ti los cabellos, se ceñirán de cilicio, y endecharán por ti endechas amargas, con amargura del alma.

    Fíjese en el lenguaje similar a aquel que leemos en Apocalipsis 18:11,12:

Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías; mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol.

    En Apocalipsis 18:15 a 17, Dios dice:

Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando, y diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas. Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos.

    Estos mercaderes son los creyentes verdaderos, quienes habían estado activos durante la era de la iglesia trayendo el mensaje del Evangelio. Ellos habían llegado a ser ricos en bendiciones espirituales al entablar esta actividad en obediencia al mandato de Dios de enviar el Evangelio a todo el mundo.

Los navíos son destruidos

    Pero al comienzo de la Gran Tribulación, Dios quitó el candelero de las iglesias. Ya no tenían ellas un Evangelio que Dios pudiera bendecir al ser predicado en las iglesias. Esto se debió a que el Espíritu Santo de Dios ya no estaba aplicando el Evangelio a los corazones de las personas para salvarlas. Realmente, los navíos de Tarsis habían sido destruidos. Aquellos verdaderos creyentes que tenían gran interés en proclamar el Evangelio son echados o abandonan sus iglesias en obediencia al mandato de salir de Babilonia. Sin embargo lloran y se lamentan porque son testigos de la realidad terrible de que Dios ha comenzado a derramar juicio sobre las iglesias.
    A propósito, mientras consideramos a Tiro y Sidón como un retrato de las iglesias del Nuevo Testamento, podríamos notar una declaración solemne en Ezequiel 28:2. Allí Dios declara:

Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios.

    Este versículo resume la razón de por qué las iglesias han caído bajo el juicio de Dios. El príncipe de Tiro simboliza a los gobernantes espirituales en las iglesias. Ellos son siervos humildes de Dios predicando solamente lo que la Biblia enseña. Sin embargo, cualquier doctrina enseñada por las iglesias que no va de acuerdo con la Biblia, pero aún así es enseñada como verdad Bíblica pone al predicador en la posición de ser Dios. Por ejemplo, cuando alguna doctrina es probada por su fidelidad a la Confesión, en lugar de probar su fidelidad a la Biblia, los teólogos de la iglesia están tomando el lugar de Dios. O, por ejemplo, si la iglesia enseña que puede haber divorcio por cualquier razón, entonces los gobernantes espirituales de la iglesia han tomado el lugar de Dios. Ellos se están sentando (gobernando) en el asiento(el trono) de Dios.
    Con razón entonces Dios declara en Ezequiel 28, versículos 6 al 8:

Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios, por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu esplendor. Al sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares.

Las plagas

    Al seguir nuestro examen de Apocalipsis 18, tenemos que ver más cuidadosamente el siguiente versículo, Apocalipsis 18:4:

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.

    Uno podría preguntarse cómo aquellos que se quedan en las iglesias reciben sus plagas. ¿Cómo caen bajo el juicio de Dios siendo verdaderos creyentes?
    En primer lugar, debemos recordar que a los verdaderos creyentes se les fue dado una nueva alma resucitada al momento cuando fueron salvos. En su nueva alma resucitada, nunca querrán pecar. Por lo tanto, ellos tienen un gran deseo de obedecer los mandamientos de Dios. Por consiguiente, el mandato de Dios de salir de Babilonia los impactará grandemente.
    Si ellos insisten en permanecer dentro de las iglesias, será mejor que se hagan la justa y necesaria pregunta: “¿Soy en realidad un hijo de Dios?¿Es cierto realmente que Cristo es mi Salvador y Señor?”. Un pastor que se queda en la iglesia debería preguntarse a sí mismo con seriedad, “¿Es posible que yo lleve la marca de la bestia dado el hecho de que continúo ´comprando y vendiendo´ (trayendo el Evangelio) dentro de la iglesia?”.
    Estas no son preguntas vanas. Dichas preguntas deben ser hechas por quienes insisten en permanecer en su iglesia. Un juicio que vendrá es que Dios enviará un poder engañoso sobre ellos, para que crean a la mentira (2 Tesalonicenses 2:11). Otro juicio que vendrá sobre ellos es que sus hijos y cualquier miembro de sus familias que no sea salvo no tendrán la posibilidad de llegar a ser salvos en tanto que permanezcan en la iglesia. Esto se debe a que el Espíritu Santo ya no está allí. Estarán en una situación donde quizá haya pan y agua (el verdadero Evangelio), pero habrá escasez de oír la Palabra de Dios. Estarán en una situación en la que Dios dice:

Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. (Hechos 28:26).

    Estamos dándonos cuenta de que existen dos cambios mayores en el plan del Evangelio de Dios para el mundo. El primero es el cambio del Israel Antiguo Testamentario a la era de la iglesia Nuevo Testamentaria. Desde que Israel salió de Egipto en el año 1447 A.C. hasta que Cristo se levantó del
sepulcro en el año 33 D.C., la nación de Israel era la congregación con la cual la mayoría de los creyentes se identificaba. El templo en Jerusalén y las sinagogas localizadas en varias ciudades de Israel eran las casas de adoración en las cuales se reunían los creyentes Bíblicos.
    Sin embargo, cuando Jesús fué proclamado como el Cordero de Dios, esto marcó el comienzo de una escasez espiritual intensa de oír la Palabra de Dios. Durante tres años y medio, muy pocos fueron salvos.
    Inmediatamente después de estos tres años y medio, Dios hizo un cambio mayor en el enfoque del Evangelio. El templo ya no tuvo parte alguna en el enfoque del Evangelio. Las personas ya no tenían que ir mas a las sinagogas para oír la verdad Bíblica. Ahora tenían que ir a las iglesias que comenzaron a brotar por todo el mundo.
    Este cambio encontró gran resistencia de parte de los líderes de las sinagogas. Saulo de Tarso, quien más tarde llegó a ser Pablo, es un ejemplo. El estaba listo para matar físicamente a las personas que dejaran las sinagogas para unirse al movimiento Cristiano. Después que llegó a ser salvo, él se convirtió en blanco de los gobernantes de las sinagogas. El fue apedreado y dejado por muerto. Fue azotado con varas en cuatro diferentes ocasiones. Ciertamente él experimentó la ira de los líderes de la sinagoga.
    Sin embargo, el cambio hacia la era de la iglesia era plan de Dios. Comenzó con Pentecostés en el año 33 D.C. y continuó hasta el año 1994 D.C., el cual oficialmente finalizó la era de la iglesia. El fin de la era de la iglesia se identifica con la lluvia temprana que trajo la cosecha de los primeros frutos.
    Finalmente, el plan de Dios incluyó un cambio más. El cambio fue de la era de la iglesia hacia la estación de la lluvia tardía que traería la cosecha del fin del tiempo. La estación de la lluvia tardía también fue precedida por un período de hambre de oír la Palabra de Dios. Al igual que el hambre durante el ministerio de Cristo fue precisamente de tres años y medio, así esta escasez al final de la era de la iglesia está indicada simbólicamente por tres días y medio y como cuarenta y dos meses. Utilizando la metodología Bíblica, podemos ver que los tres días y medio es el mismo período del que se habla como tres años y medio. Esta estación de tres años y medio o cuarenta y dos meses no es una estación literal de tres años y medio como fue la situación durante el ministerio de Cristo. Más probablemente se identifica literalmente con las 2,300 mañanas y tardes de Daniel 8. De esta manera, con toda probabilidad la Gran Tribulación comenzó en 1988.
    La era de la iglesia fue el tiempo cuando los primeros frutos fueron traídos. Estaba totalmente identificada con Pentecostés. Por lo tanto, es posible que el último año de la era de la iglesia terminó el día anterior al día
cuando se celebró Pentecostés en 1988. Habría sido en Mayo de 1988. Es curioso y quizás significativo que 1988 es precisamente el aniversario número 13,000 de la creación del mundo.
    Curiosa y quizás significativamente, los 2300 días después del día anterior a cuando Pentecostés fue celebrado cae en Septiembre 6, 1994. Este también es un día que se identifica con las fiestas del Antiguo Testamento. Si son extendidos dentro de la era del Nuevo Testamento, sería el primer día del séptimo mes el cual durante el Antiguo Testamento era un memorial con sonar de trompetas. Levítico 23:24, registra lo siguiente:

Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.

    Era una luna nueva especialmente importante (el primer día de un mes Judío) porque era durante el mes séptimo cuando el Jubileo era observado (décimo día) y la fiesta de la reunión se identifica con la cosecha final la cual estamos dándonos cuenta que también se identifica con la lluvia tardía.
    El cambio de la era de la sinagoga y del templo hacia la era de la iglesia del Nuevo Testamento fue, como ya hemos aprendido, resistido grandemente por los gobernantes religiosos. Ya durante los tres años y medio del ministerio de Jesús, los Fariseos, los Saduceos, y los sacerdotes deseaban la muerte de Jesús. Luego que la era de la iglesia comenzó, Pablo y los otros misioneros que estaban activos, comúnmente experimentaron gran oposición de las sinagogas. Pablo fue apedreado y dejado por muerto. Fué azotado con vara varias veces.
    La sinagoga en Berea fue la excepción de la regla en que “...recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”. (Hechos 17:11-15). Sin embargo, aún en esta sinagoga, llegado el momento surgió resistencia hacia la iglesia. Leemos en Hechos 17:13:

Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes.

    También sabemos que por lo menos dos de los Fariseos, Nicodemo y Saulo de Tarso, y un consejero honorable, José de Arimatea (Marcos 15:43) llegaron a ser creyentes. También leemos que una gran compañía de sacerdotes fueron obedientes a la fe (Hechos 6:7). Pero fuera de estas referencias, no sabemos de más líderes del templo o de las sinagogas que se convirtieran. También sabemos que desde esa época hasta hoy, los líderes en las sinagogas aún continúan muy opuestos a las iglesias que hablan de Cristo como Salvador.
    Así mismo, podemos estar seguros que el cambio de la era de la iglesia hacia la estación de la lluvia tardía será malentendida en gran manera y hallará gran oposición de parte de los líderes en las iglesias y congregaciones. Debemos orar que Dios traiga a muchos de estos líderes a la verdad para que ellos puedan comprender y ser obedientes, pues es Dios quien hace el cambio de la era de la iglesia hacia la estación de la lluvia tardía.
    Ojalá que, así como hubo muchos sacerdotes que llegaron a ser obedientes a la fe (Hechos 6:7), puedan haber muchos pastores, ancianos, y diáconos que se vuelvan obedientes al mandato de Dios de salir de Babilonia.

 

 


APÉNDICE B
ÍNDICE